El funicular más bonito de la ciudad más romántica vuelve a funcionar

Su recorrido dura apenas cuatro minutos, pero la experiencia será una de las más recordadas durante la estancia en la conocida como la Ciudad Dorada, sobre todo por el destino final, uno de los miradores más impresionantes de la capital checa.

Este funicular fue inaugurado en 1891, al mismo tiempo que la torre Petřín, conocida como la ‘Torre Eiffel checa‘, con motivo de la Exposición Conmemorativa de Praga y representaban el progreso técnico de aquellos tiempos. Es el más antiguo de Chequia y te lleva hasta uno de los puntos con las vistas más bonitas de la ciudad, un mirador desde el que disfrutar de las vistas del Castillo y buena parte del perfil monumental de la ciudad.

Un lavado de cara

La que es una de las atracciones checas más visitadas cerró debido a unas fuertes lluvias en 2024. Las vías resultaron dañadas y aprovecharon esas obras para realizar una renovación más completa, por lo que muchos consideran esta reapertura casi una inauguración. Su esencia sigue intacta, al igual que el recorrido por la pendiente de la ladera, pero ahora se hará en nuevos vagones que se han fabricado en Suiza y que serán más amplios y luminosos. También se ha renovado el sistema técnico para mejorar la seguridad.

Y es que, esta mezcla entre ascensor y un tren que cuelga de una cuerda mientras se mantiene sobre los raíles, funcionó durante cuarenta años usando agua para propulsarse: se bombeaba agua al vagón superior para que pesase más que el inferior y el conductor solo debía frenar, sin duda uno de los sistemas más ingeniosos del siglo XIX.

De principio a fin el trayecto arranca en Malá Strana, uno de los barrios con más encanto de Praga, así que la experiencia empieza incluso antes de subir al vagón. Desde allí, el funicular asciende hasta la colina de Petřín. A lo largo de sus 510 metros de trayecto salva 130 metros de desnivel entre unos paisajes tan bonitos como fotogénicos, al igual que el resto de Praga.

La parte superior, hasta donde te sube el funicular, también ha sido renovada, pero las vistas desde el mirador superior de la torre continúan siendo tan impresionantes como siempre. Esta es, además, una de las paradas incluidas dentro de la visita guiada inspirada en la novela El último secreto, de Dan Brown, novela que se desarrolla entre los puntos más destacados de la ciudad.