El bucólico jardín botánico de la Costa Brava que maravilló a ‘The New York Times’

La Costa Brava es uno de los principales reclamos turísticos de España, y es que el litoral de la provincia de Girona ofrece a sus visitantes tanto enclaves naturales de una belleza inigualable como pequeños pueblos repletos de encanto que no se pueden encontrar en ninguna otra parte del globo terráqueo. Además, también oculta multitud de secretos que dejan perplejos a quienes los descubren como ejemplifica a la perfección el bucólico Jardín Botánico de Cap Roig.

Este espléndido lugar no solo parece sacado directamente de un cuento de hadas, sino que además se encuentra en una de las localidades más bonitas de toda Cataluña; de hecho, es tan impresionante que incluso llegó a cautivar a ‘The New York Times’, y es que la publicación de Estados Unidos con sede en Nueva York la calificó como una de las paradas imprescindibles en el itinerario por la costa gerundense.

El Jardín Botánico de Cap Roig en la Costa Brava

El Jardín Botánico de Cap Roig es un espacio único con casi un siglo de historia que se ubica a las afueras del pueblo de Calella de Palafrugell, no muy lejos del municipio de Mont-ras. Fue fundado en el año 1927 por el coronel soviético Nicolai Woevodsky y su aristócrata esposa, amantes tanto de la arquitectura como de la jardinería y el dibujo, y decidieron llevar a cabo este proyecto cuando llegaron de Londres.

Aprovechando el terreno y la propia botánica del lugar, siempre con el Mediterráneo como telón de fondo, inauguraron este jardín influenciado por sus homólogos franceses e ingleses, lo que ha dado como resultado un inmenso espacio costero que podría ser perfectamente el escenario de una película, sobre todo durante los meses de primavera, cuando todo está florecido y los colores iluminan todo el entorno de la playa El Golfet.

El extraordinario Jardín Botánico de Cap Roig cuenta con más de 800 especies arbóreas y florales procedentes de todas las partes del mundo, desde el Mediterráneo hasta rincones exóticos y tropicales, lo que le convierte en uno de los complejos de esta índole más importantes de toda España. Si a ello se le suma su privilegiada ubicación, el resultado es uno de los mejores enclaves de toda la Costa Brava.

Asimismo, en este «idílico» rincón gerundense, como lo define ‘The New York Times’, también se puede contemplar un impresionante castillo de carácter medieval (a pesar de que data de la década de 1920) y de un extraordinario conjunto de esculturas realizadas por artistas reconocidos que establecen «un diálogo singular» con el entorno, como se puede leer en la web de la Fundación La Caixa, propietaria del complejo.