El arte se apodera del icónico Pont Neuf parisino y te quedan pocos días para verlo

París tiene tantos monumentos reconocibles que parece difícil sorprender a quien ya ha paseado varias veces por sus orillas. Pero también tiene la capacidad de guardar un as en la manga y sacarlo cuando crees que no queda nada qué te pueda sorprender. Esta vez le ha tocado al Pont Neuf, el puente más antiguo de la ciudad, que el artista francés JR ha convertido en una enorme caverna efímera en pleno corazón de la capital.

La obra, titulada ‘La Caverne du Pont Neuf’, transforma el paso por el puente en una experiencia inmersiva al aire libre. Tras varios días de reparaciones por los daños causados durante el montaje por el viento, la lluvia e incluso el granizo, la instalación ya está abierta al público y puede visitarse gratis, las 24 horas del día, hasta el 28 de junio

Si ya desde fuera promete ser una gran sorpresa, atravesar esta especie de gruta monumental creada con telas impresas, estructuras inflables, efectos de perspectiva, sonido y hasta una dimensión olfativa puede ser una de las experiencias más extraordinarias de los últimos tiempos. Una forma muy poco habitual de cruzar el Sena y, de paso, mirar París como si acabara de abrirse una grieta en mitad de la ciudad.

La transformación

A pesar de su nombre, Pont Neuf (Puente Nuevo) es el más antiguo de París y une la Île de la Cité con el barrio de Saint-Germain l’Auxerrois, muy cerca del Louvre. Por eso la intervención tiene tanta fuerza, porque está en una zona de París ya de por sí preciosa, una de las más visitadas y fotografiadas.

JR juega precisamente con esa imagen conocida. En lugar de cubrir el puente como hicieron Christo y Jeanne-Claude en 1985, propone abrirlo simbólicamente, convertirlo en una falla mineral y recordar las canteras de las que salieron las piedras con las que se construyó París. El resultado es un trampantojo a gran escala que convierte el monumento en cueva, pasadizo y escenario urbano al mismo tiempo.

Las cifras ayudan a entender por qué la obra llama tanto la atención: mide 120 metros de largo, 20 de ancho y hasta 18 de alto, utiliza 18.900 metros cuadrados de tela impresa y se sostiene con una estructura inflable formada por 80 arcos textiles. Todo ello sin cimientos invasivos ni afectar directamente a la piedra del puente.

Una experiencia para todos los sentidos

La instalación está pensada para recorrerse a pie, en bicicleta, desde las orillas del Sena o incluso desde el agua. Su silueta puede verse desde distintos puntos de París y la experiencia no se limita a lo visual. El sonido ha sido creado por Thomas Bangalter, antiguo miembro de Daft Punk, como una textura electroacústica que acompaña el paso por la caverna.

También hay una parte olfativa, concebida para evocar el olor de una cueva, de la tierra mojada y de la roca. Así, la obra no solo se mira: se escucha, se atraviesa y se huele. París muestra ahora su lado más salvaje y natural, una faceta muy alejada de las fachadas siempre perfectas y los cafés de postal.

Además, la experiencia suma una capa de realidad aumentada, accesible desde el móvil mediante códigos QR repartidos a lo largo del recorrido. Es un complemento más para jugar con la idea de una cueva que no termina en lo que se ve a simple vista.

Con los días contados

La intervención es temporal y gratuita, y precisamente por eso conviene no dejarla para demasiado tarde. Después de una apertura más accidentada de lo previsto, la caverna del Pont Neuf ya puede atravesarse, aunque solo durante un periodo muy limitado, antes de que el puente recupere su aspecto habitual y vuelva por completo al tráfico y a la rutina diaria.

El recorrido se realiza en un único sentido, desde la zona de la estatua de Enrique IV, en la Île de la Cité, hasta la salida frente a La Samaritaine. También conviene tener en cuenta que bajo la estructura puede hacer calor, por lo que hay que mirar el termómetro y la hora antes de ir.

No todos los días el puente más antiguo de París se convierte en una gruta monumental, ni la ciudad permite atravesar una obra de arte instalada sobre uno de sus símbolos. Así que si eres uno de los afortunados que puede disfrutarlo no desaproveches la oportunidad.