De Itálica a Carmona, las dos excursiones que completan una visita a Sevilla

Aunque Sevilla te atrapa y siempre parecen pocos los días que se pasan en ella, en ocasiones, es buena idea salir de la gran ciudad y conocer algunas de las joyas que la rodean. Muy cerca esperan dos escapadas fáciles que cuentan la cara más antigua de la zona: una ciudad romana casi a cielo abierto y una localidad amurallada que lleva siglos vigilando el valle.

Itálica, la Sevilla romana a cielo abierto

A solo unos minutos de Sevilla, en Santiponce, Itálica permite pasear por una auténtica ciudad romana sin necesidad de mucha imaginación. Aquí no hay una única ruina aislada, hay calles de las que es sencillo seguir el trazado, restos de casas con patios perfectamente reconocibles, termas, mosaicos que aún muestran escenas mitológicas y, como gran protagonista, un anfiteatro enorme que recuerda el peso que tuvo esta colonia en su época.

Itálica fue la cuna de emperadores como Trajano y Adriano, y se nota en la escala del yacimiento. El anfiteatro impresiona tanto por tamaño como por la estructura interior, y las gradas ayudan a visualizar muy bien el ambiente de los espectáculos, ese que es capaz de sentirse solo con estar allí unos minutos.

Carmona siempre vigilante

A una media hora de la capital, Carmona aparece sobre un promontorio dominando la vega. Desde lejos, sus murallas, ya avisan de que se viene algo importante y que la visita va a dejar huella. Durante siglos, Carmona fue una codiciada plaza por la que pasaron diferentes civilizaciones y cada una dejó algo que hoy hace de Carmona un destino muy especial. La parte romana, musulmana y medieval se entremezclan durante todo el casco histórico.

Al cruzar la Puerta de Sevilla y subir hacia el alcázar, las calles estrechas y casas encaladas te llevan hasta pequeñas iglesias, recogidas plazas y algún que otro mirador que se asoma desde las alturas para mostrar la excelente localización de la ciudad, en la parte más alta para poder vigilar bien al enemigo.

Eso sí, fuera del casco histórico, la joya es la necrópolis romana, con tumbas excavadas en la roca, cámaras funerarias y vestigios de un anfiteatro que recuerdan el pasado clásico de la ciudad. Solo una corta excursión es suficiente para entender porque Carmona está considerado uno de los pueblos más bonitos de España.