Clásicos españoles para las vacaciones que se reinventan: de Salou a Torremolinos
Han pasado siete décadas desde que el turismo pasó de ser una mera anécdota a convertirse en un motor económico fundamental para España. Aquella auténtica revolución, la protagonizaron destinos de costa que han ido evolucionando o renovando por completo el concepto, para seguir reivindicándose como perfectos lugares de descanso y diversión. Para todo tipo de públicos y formas de entender unas vacaciones.
Salou
Salou fue uno de los grandes emblemas del milagro turístico de los años 60. Sus extensas playas de arena fina, de cuyo color le vino el sobrenombre de Costa Dorada a este litoral, atrajeron a millones de personas llegadas de toda Europa y otros lugares del país. Tras un periodo sombrío en el que la ciudad se asoció más con el turismo barato y ‘de borrachera’, se ha reinventado como un destino familiar y diverso.
El indiscutible motor de esta transformación sigue siendo Port Aventura World, que no deja de innovar y sumar adrenalina a sus diferentes parques temáticos. Pero Salou es mucho más. El rediseño de su frontal marítimo, el Paseo Jaume I, se ha hecho pensando en el peatón y la actividad deportiva. Y qué decir de la gastronomía: de los locales de comida rápida, barata y dudosa calidad, se ha pasado a sofisticados ‘beach clubs’, como Infinitun (premiado en varios certámenes internacionales especializados); y restaurantes de autor, como Deliranto y su estrella Michelin, donde reina el producto de proximidad.
A esto se suman modernos cinco estrellas, como Gran Palas, y estilosos hoteles boutique, además de locales de ocio nocturno premium que poco tienen que envidiar a los de otras zonas del Mediterráneo. Una buena idea: recorre el Camino de Ronda, en paralelo a la costa, que pasa junto a calas casi secretas, pinares y acantilados.
La Manga del Mar Menor
Este peculiar destino se concibió como el gran sueño urbanístico y turístico del litoral murciano, aprovechando una estrecha franja de tierra de unos 22 kilómetros de longitud entre el Mediterráneo y el Mar Menor. Pese a que esta laguna salada ha sufrido durante décadas excesos de todo tipo, vive hoy un renacimiento enfocado en la calidad y el turismo activo, fundamentalmente basado en los deportes náuticos.
Sus aguas cálidas y siempre tranquilas son ideales para aprender kitesurf, vela o paddle surf durante todo el año. Además, la oferta de alojamientos se ha renovado. Así, hoteles clásicos, como Entremares, ahora apuestan por el diseño contemporáneo y el ‘wellness’.
Una buena idea para conocer y disfrutar estas nuevas tendencias, terminar el día en alguno de los sofisticados chiringuitos chill-out, como White Diamond, disfrutando de la mejor coctelería de autor.
Benidorm
El «Manhattan del Mediterráneo» presume (con razón) de estar en el origen del turismo español. Mucho ha cambiado en estas últimas siete décadas, pasando a ser un modelo de “ciudad inteligente” reconocido a nivel internacional.
La clave de su atractivo está en el microclima, en la espectacularidad de sus rascacielos y en unas playas impecables, entre las más aclamadas de la Comunitat Valenciana, que atraen a un público muy diverso. Poco tienen que ver quienes vienen a los grandes eventos indies, como el Low Festival, de los que participan en el Benidorm Fest, en los programas de turismo del Imserso o quienes disfrutan de sofisticados cócteles en los rooftops de los grandes hoteles.
Pero todos pueden disfrutar de las atracciones y espectáculos del parque temático Terra Mítica, un entretenido homenaje a las antiguas civilizaciones que han habitado el Mediterráneo. Una buena idea: tapear por la zona de los Vascos, donde pervive el espíritu de ese pueblo de pescadores que fue Benidorm.
Maspalomas
El sur de la isla de Gran Canaria se convirtió desde los años 60 en el refugio invernal favorito de un buen puñado de europeos. Algunos, incluso, no lo dudaron y acabaron estableciendo aquí definitivamente. Se entiende cuando se contemplan las kilométricas dunas frente al océano, hoy protegidas baja la figura de Reserva Natural Especial.
Maspalomas mantiene intacto ese atractivo natural y se ha reinventado, apostando por un turista más premium y por la diversidad sexual. Su gran punto fuerte es que es una las capitales mundiales del turismo LGTBIQ+, al que dedica eventos multitudinarios como Maspalomas Pride o la elección de la Reina Drag durante el desprejuiciado Carnaval.
Para dar acomodo a los visitantes, la colindante zona de Meloneras ha desarrollado una oferta de alojamientos vacacionales y espectaculares eco-resorts de cinco estrellas con centros wellness, reconocidos a nivel internacional por su calidad y originalidad.
En cuanto a la oferta gastronómica, Maspalomas siempre ha tenido una vocación muy internacional, con muestras de las más diversas culturas culinarias del planeta. Pero en los últimos años se está produciendo un retorno a las raíces y el producto de kilómetro 0, en restaurantes de alta cocina como Bevir, en el Hotel Lopesan Costa Meloneras resort & Spa. O como El Senador de Maspalomas, que tiene también un estiloso beach club. Una buena idea: madrugar para ver amanecer mientras se camina descalzo por las zonas no acotadas de la Reserva Natural de las Dunas.
Gandía
Aunque a esta ciudad costera de la Comunitat Valenciana se la asocie con el desenfreno y el turismo juvenil (tras cierto ‘reality show’ televisivo), lo cierto es que ha logrado reinventarse a través de la cultura. Pirata Beach Festival y el Festival Metiterránea la han posicionado en el mapa de los grandes eventos musicales del verano.
Esto, sin perder de vista sus magníficas playas, que fueron las que atrajeron al turismo desde los años 60. Una buena idea es complementarlas con una ruta cultural en busca del legado de los Borja, visitando su Palacio Ducal, entre otros lugares. Para reponer fuerzas, se impone un arroz o una fideuá en la renovada zona del puerto. Por ejemplo, en Casa Julia Grao de Gandía.
Torremolinos
Este destino es una de las cunas del turismo en España, nacido como tal en los años 30 del pasado siglo. El origen estuvo en la reconversión de la Finca Santa Clara en un alojamiento para aquellos visitantes extranjeros que ya venían aquí por invitación de sus propietarios británicos.
Casi un siglo después, surgen hoteles de diseño y exclusivos beach clubs en las playeras zonas de Los Álamos y El Bajondillo. Tras el sol, el agua y la sal se puede tomar un buen plato de pescaíto frito o un espeto de boquerones victorianos en los chiringuitos de La Carihuela. Y terminar dando un paseo de tiendas por la Calle de San Miguel, tomando una copa después en La Nogalera, epicentro de ocio y diversidad.
Magaluf
La conocida zona de playa de Calvià (Mallorca) ha protagonizado una de las transformaciones más sorprendentes del litoral mediterráneo español, intentando sacudirse la pátina de desenfrenado ocio nocturno.
Desde luego, la gran inversión económica por parte de empresarios turísticos y Administración pública ha dado fruto en la reconversión de los viejos alojamientos con habitaciones a precio de saldo en hoteles de cinco estrellas con mucho diseño. Sin perder de vista la propuesta de exclusivos clubes, como el conocido Nikki Beach. Entre los baños de mar y las comidas y cenas en originales restaurantes, se impone un paseo por el nuevo paseo peatonal, flanqueado por una oferta de ocio impresionante.