Cinco razones para conocer, volver y repetir una escapada a Pontevedra
Con un centro histórico vibrante y un entorno privilegiado, la ciudad de Pontevedra concentra en pocos kilómetros arquitectura singular, buena mesa y acceso directo a la costa gallega. Una escapada completa que funciona tanto en fin de semana como en vacaciones más largas. Y estas son las cinco razones con las que esta urbe te convence.
Perfecta para pasear
Pontevedra presume de ser una de las ciudades más peatonales de Europa. El tráfico está prácticamente expulsado del centro, un «experimento» que les funcionó de maravilla y que ayuda a que cada paseo sea una experiencia tranquila y muy placentera, sobre todo si se va con niños y se les quiere dar un poco de libertad.
La ruta perfecta pasa por la Praza da Ferrería, corazón social de la ciudad para ir encadenando coquetas plazas como la Praza da Leña, con sus casas tradicionales y soportales o la Praza da Verdura, especialmente animada al caer la tarde cuando se llena de terrazas.
Santuario con forma de vieira
El que diga que todas las iglesias son iguales es que no ha visitado el Santuario da Peregrina. Es el edificio más singular de la ciudad y solo con apreciar su fachada se puede empezar a hacer una idea. Su planta tiene forma de vieira, símbolo del Camino de Santiago, ya que Pontevedra forma parte del Camino Portugués. Construido a finales del siglo XVIII, combina elementos barrocos y neoclásicos para crear una armonía que enamora a primera vista.
La tradición cuenta que la Virgen Peregrina guiaba y protegía a los caminantes que cruzaban la ciudad rumbo a Compostela. Por eso sigue siendo una de las paradas obligadas para cualquier peregrino.
Un castillo con una larga leyenda
A unos 20 minutos en coche se alza el Castillo de Soutomaior. Una fortaleza medieval vinculada a Pedro Madruga, uno de los personajes más controvertidos de la Galicia del siglo XV. Guerrero, noble y protagonista de múltiples disputas, su figura está rodeada de teorías y leyendas. Algunas incluso apuntan a que podría ser el verdadero Cristóbal Colón.
El castillo destaca por sus muros de piedra, sus torres de vigilancia y unos jardines históricos que aportan un toque romántico al conjunto. La visita permite recorrer estancias restauradas y entender el papel estratégico que tuvo en las luchas nobiliarias gallegas.
Homenaje gastro
Aunque bien es cierto que comer mal en Galicia es complicado, en Pontevedra pueden presumir de tener una gastronomía de altura. Mariscos, pulpo, empanadas y vinos de las Rías Baixas forman parte del menú habitual. En el Mercado de Abastos se percibe la esencia del producto local, y en el casco histórico abundan tabernas donde probar algunas de sus delicias como las zamburiñas, navajas o una buena tortilla al estilo gallego (si te gusta poco hecha). Aquí el producto es protagonista y se nota en cada bocado.
Punto de partida
Uno de los grandes atractivos de la ciudad es su ubicación. En unos minutos se llega a algunas de las playas más espectaculares de la provincia como la Playa de A Lanzada, una de las más extensas y conocidas de Galicia, o a enclaves como Combarro, con sus hórreos frente al mar. Unos alrededores que consiguen que Pontevedra sea todavía más atractiva.