Chernóbil, de desastre nuclear a un popular destino turístico

El sábado 26 de abril de 1986, en la Central Nuclear de Chernóbil, cerca de la ciudad de Prípiat (actualmente Ucrania, en aquel entonces, parte de la URSS), una combinación de errores humanos y fallos de diseño provocó un aumento descontrolado de la potencia. La situación se volvió irreversible en cuestión de segundos: dos explosiones destruyeron el núcleo del reactor y liberaron enormes cantidades de radiación a la atmósfera.

La nube radioactiva se extendió por 162 000 km², no solo en Europa, sino que incluso llegó a América del Norte. En los días siguientes, miles de personas fueron expuestas a esa contaminación sin saberlo, mientras la autoridades intentaban contener el que ha sido el peor desastre nuclear de la historia. A día de hoy, la radiación no ha desaparecido del todo en la zona, pero en algunas áreas los niveles son bajos, lo que ha impulsado a muchos viajeros curiosos a explorar el lugar.

El interés creciente por el turismo «oscuro» y el estreno en 2019 de una miniserie de HBO sobre el accidente nuclear ha provocado una oleada de visitantes a Chernóbil. Ese 2019 el número de turistas aumentó más de un 35 %. En estos momentos, debido al conflicto armado en Ucrania, la zona está cerrada al turismo, aunque las autoridades locales pretenden reabrirla en cuanto la situación lo permita.

Tours por Prípiat y la central nuclear

En la actualidad, visitar Chernóbil es posible y legal, pero con ciertas restricciones. Para empezar es obligatorio contratar el tour con una empresa autorizada, que debe gestionar un permiso de la administración de Chernóbil para poder acceder a la zona de exclusión, un área de aproximadamente 30 km de radio alrededor de la central nuclear.

La mayoría de operadores turísticos autorizado ofrecen tours desde Kiev (a dos horas en coche) de uno o dos días. En ellos se visitan los puntos principales del lugar, como el sarcófago que cubre el reactor 4, o la ciudad de Prípiat. En esta localidad abandonada, los recorridos pasan por escenarios como el Parque de Atracciones, el Hotel Polissya, el Ayuntamiento, el Palacio de la Cultura Energetik… Eso sí, hay que tener en cuenta que desde 2012 está prohibido ingresas en el interior de los edificios por cuestiones de seguridad.

Asimismo, se puede añadir una visita a la propia central de Chernóbil, con la cual se pasará por espacios como la sala de seguridad, el sistema de refrigeración del reactor nº3, el refugio subterráneo o, con algunos tours, la sala de control del accidentado reactor nº4.

El turismo de masas llegó también a Chernóbil

La masificación turística llega incluso a los lugares más insospechados, y Chernóbil es prueba de ello. Por ejemplo, en 2019, año en el que se han registrado más visitantes, la cifra superó las 100.000 personas. Aquí la temporada alta empieza en marzo y termina en octubre. «Te recomendamos reservar el tour con al menos 2-3 semanas de antelación, ya que es muy probable que durante la temporada alta estemos completos«, explican desde Chernobylx, operador turístico autorizado.

En cuanto a los requerimientos para visitar el lugar, es necesario contar con un pasaporte válido a mano en todo momento, así como usar pantalón largo, camiseta de mangas largas o chaqueta y zapatos cerrados (no se permite entrar en sandalias/ chanclas). Además, está prohibido llevarse algo de la zona de exclusión; sentarse o dejar objetos personales en el suelo; tocar la vegetación, y fumar, comer y beber en los espacios abiertos.

«Una radiación que no resulta peligrosa para el cuerpo»

Por otro lado, y como no puede ser de otra manera, la seguridad es una cuestión fundamental en las visitas a Chernóbil. Los niveles de radiación son altos solo en algunos puntos concretos, mientras que en el resto de la zona se mantienen bajos. «Durante un día en la zona de exclusión de tu cuerpo recibirá una dosis de radiación gama comparable con una dosis recibida en un examen con rayos X y que equivale a unas 3-5 horas en avión. Se trata de una radiación que no resulta peligrosa para el cuerpo», detallan desde Chernobylx.

Durante el recorrido, los visitantes pasarán por varios controles dosimétricos para medir la radiación sobre nuestro cuerpo y también dispondrán de contadores Geiger para detectarla y medirla en objetos y lugares. En general, no se han detectado incidentes más allá de la contaminación de algún objeto de un turista que se ha tenido que limpiar o desechar.