Así es ‘El Caminito del Rey de Galicia’: una vertiginosa ruta de hora y media no apta para cardíacos

El Caminito del Rey es sin duda una de las rutas más conocidas de toda España, tanto por los parajes de Málaga que atraviesa como por la vertiginosidad del recorrido, que a menudo pasa por paredes rocosas de una verticalidad imponente y por pasarelas colgadas a muchos metros de altura. Este itinerario es solo apto para los amantes de la adrenalina, pero en la otra punta de la península ibérica, en Galicia, se puede vivir una experiencia similar e igual de impactante.

Esta ruta no es otra que la Senda do Santo, uno de los recorridos más asombrosos del norte de España que no tiene nada que envidiar al célebre itinerario malagueño. Se trata de la primera vía ferrata que se inauguró en Galicia y es sin duda una de las experiencias más únicas que se pueden tener en la región, sobre todo por la ubicación privilegiada junto al mar en la que se enclava.

Senda do Santo, una vertiginosa ruta en A Coruña

La Senda do Santo se sitúa en las estribaciones de la Sierra de la Capelada, en los acantilados de Cortes que se erigen imponentes junto a la aldea de San Andrés de Teixeido, en el municipio de Cedeira. Esta ruta de la provincia de A Coruña se enclava dentro del Complejo Geológico Cabo Ortegal. A pesar de tener una longitud de apenas 124 metros de distancia, se tarda en completar en una hora y media debido a la complejidad del terreno, algo que se puede notar ya desde el comienzo de la aventura al haber una ascensión de 17 metros (en total el desnivel es de 60 metros) que culmina en el primer puente del itinerario.

Tras cruzarlo, los intrépidos aventureros enfilan otro tramo ascendente hasta una escalera de 23 metros que va a parar a otra espectacular pared rocosa que marca el inicio de un tramo descendente de 6 metros que llega hasta el ‘Asiento de Daniel’, un escalón de grandes dimensiones en el que se puede descansar durante unos instantes para contemplar las increíbles vistas que se extienden. Desde ahí, el terreno sigue ascendiendo hasta finalmente llegar al último puente, que marca el final de la vía ferrata.

Como es lógico, esta increíble ruta no es apta para quienes tienen poca experiencia o para los que sufren de acrofobia, pero quienes no tengan miedo de completar este alucinante sendero, sin duda se quedarán con un recuerdo imborrable. Para llegar a ella hay que seguir los caminos indicados para ello, mientras que los vehículos deben estacionarse en las zonas delimitadas y no se puede perturbar a la fauna que habita en este paraje de ensueño.