El astroturismo sigue en auge: las búsquedas de vuelos para 2027 se disparan
El eclipse que se vivió en España el pasado 12 de agosto ha provocado un resurgimiento del llamado astroturismo, ese en el que los viajeros escogen un destino u otro en función del firmamento. Para los que se quedaron con ganas de más, el próximo año 2027 habrá otro fenómeno similar, aunque en esta ocasión apenas será visible desde la Península Ibérica: solo se podrá contemplar de forma óptima desde Gibraltar.
Además, los únicos puntos del territorio español en los que se podrá visualizar al completo serán Ceuta y Melilla, pero desde algunas partes de Andalucía también se podrá ser testigo de este eclipse que durará bastante más que el de 2026. La prueba de la nueva fascinación de los turistas por los cielos la ha dado EasyJet, que ha confirmado un incremento notorio de las reservas de vuelos a los lugares desde los que será visible dentro de casi un año.
Los eclipses como nuevos motores del turismo en España
Uno de los responsables de la compañía aérea de bajo coste, Kevin Doyle, ha reconocido en declaraciones recogidas por Euronews que el eclipse de este 2026 ha hecho que las reservas a ciudades del sur de España como Sevilla, Málaga o Almería aumenten hasta un 69% desde agosto, mientras que los vuelos desde Gran Bretaña a Gibraltar han aumentado casi un tercio en ese mismo periodo de tiempo.
Además, la publicación también demuestra que los fanáticos del astroturismo están ya reservando con mucha antelación sus habitaciones de hotel: el 87% de los hoteles en la capital andaluza no tenían disponibilidad para la fecha en la que se va a producir el eclipse, mientras que esa cifra aumenta a un impresionante 98% en Gibraltar, por lo que ya es casi imposible hospedarse en el peñón para contemplar el fenómeno dentro de prácticamente un año, algo casi inaudito en el lugar.
Desde luego, el eclipse total solar del pasado mes de agosto ha hecho que el astroturismo vuelva a estar en auge, algo a lo que también ha contribuido en los últimos años el hecho de que las auroras boreales se encuentren en la época más álgida de su ciclo de 11 años. Se trata de una forma distinta de encarar los viajes, y en vez de conocer los principales lugares de interés de una ciudad, los viajeros esperan con ansias visualizar un espectáculo único mirando a la bóveda celeste.