Polonia, entre el pasado, presente y futuro
La historia marca el ritmo en este destino de contrastes donde las ciudades medievales (reconstruidas meticulosamente) compiten en belleza con espacios únicos de naturaleza virgen. Si tienes previsto visitar Polonia, aquí van seis tesoros que no deberías perderte.
Y Varsovia resurgió de sus cenizas
La capital polaca ofrece caras muy diferentes en su combinación perfecta de tradición y modernidad. El casco antiguo con sus calles empedradas y coloridas casas (Stare Miasto), la Plaza del Mercado o la Iglesia de la Santa Cruz, famosa por albergar el corazón de Chopin, son algunos lugares claves. Pero la ciudad también cuenta con un centro moderno de altos rascacielos y animados locales nocturnos. Y para las mejores vistas: el mirador que hay en la planta 30 del Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio más alto de la ciudad y símbolo de la Varsovia comunista.
Las Minas de Sal de Wieliczka
Solo hay que recorrer 10 kilómetros desde Varsovia para adentrarse en un lugar fuera de lo común. Una mina subterránea del siglo XIII que es una de las más antiguas del mundo. Alberga lagos salinos, esculturas talladas en sal y capillas, la más impresionante, la de Santa Kinga. Se recomienda llevar calzado cómodo para bajar las numerosas escaleras subterráneas.
Cracovia, la ciudad que no descansa
Con más de 550 monumentos interesantes, visitar Cracovia significa no parar ni un minuto. Además de recorrer sus calles empedradas, visitar el castillo, la catedral y la Ciudad Vieja (con la plaza medieval más grande de Europa), al caer la noche te animamos a explorar los secretos mejor guardados por los cracovianos: los modernos clubs de jazz y los bares subterráneos (conocidos como ‘piwnica’) que son el mejor refugio para los más noctámbulos.
Comprender el horror del holocausto
Hay visitas que no son fáciles, pero resultan esenciales. Situado a una hora de Cracovia, los barracones y el museo de Auschwitz-Birkenau narran con toda crudeza la magnitud de la tragedia que se vivió en el mayor campo de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. El recorrido dura unas cuatro horas y no se recomienda realizarlo con niños menores de 14 años.
Gdansk, la inesperada joya del Báltico
El encanto de esta localidad portuaria no está solo en su exhibición arquitectónica de coloridas fachadas renacentistas. La ciudad también seduce con sus calles tranquilas y una atmósfera muy distinta a la que se respira en otras ciudades polacas. Los lugares más emblemáticos los verás en el centro histórico, en concreto en la calle Dluga o calle Larga. En esta arteria medieval (una de las más bonitas de Europa) se encuentra el Ayuntamiento gótico y la Corte de Artus, un edificio blanco renacentista que fue lugar de reunión de comerciantes y artesanos.
El Parque Nacional de Bialowieża
Los amantes de la naturaleza encontrarán en la provincia de Warmia y Masuria todo un paraíso salpicado de lagos (hay más de 2.000), ríos y bosques que acogen la mayor cantidad de bisontes en libertad de Europa. Nuestra mejor propuesta: disfrutar de paseos tranquilos y de la navegación en las cristalinas aguas del Mamry, el segundo lago más grande de Polonia.
Iberia vuela desde Madrid a Varsovia y Cracovia, con precios en torno a los 260 euros i/v.