Corea, un país de contrastes aún por descubrir
Si has empezado a tararear Golden de Las guerreras K-pop sin darte cuenta, te has enganchado a la serie El juego del calamar o tu rutina facial comienza a incluir nuevos pasos (y el protector solar no puede faltar entre ellos), significa que el soft power de Corea del Sur ha logrado su objetivo.
Siempre a la sombra de sus vecinos, China y Japón, el país asiático ha logrado convertirse en los últimos años en uno de los destinos más deseados por los viajeros. La mezcla de tradición y modernidad, su deliciosa gastronomía o su amplia oferta de entretenimiento; hay muchos motivos por los que elegir Corea del Sur para tus próxima vacaciones.
Seúl, capital del contraste
La república coreana ha experimentado un gran crecimiento en muy poco tiempo, y esto ha quedado reflejado en el paisaje urbano de su capital. Allí los altos rascacielos están salpicados de vistosos templos budistas. El visitante puede pasar del exclusivo Gangnam, barrio conocido por sus tiendas de diseño y su calle dedicada a los grandes grupos de K-pop, al imponente palacio real de Gyeongbokgung, donde la historia parece viva y al que puedes entrar gratis si llevas un hanbok, el traje tradicional coreano.
Accede gratis al palacio real Gyeongbokgung llevando un ‘hanbok’, el traje tradicional coreano
La ciudad está coronada por la torre Namsan, desde donde obtendrás unas de las mejores vistas de Seúl. A sus pies se extiende el distrito internacional de Itaewon, con clara influencia occidental. Para acabar el día con un ambiente único, visita el barrio universitario de Hongdae, donde a cada paso encontrarás actuaciones callejeras.
En la capital de Corea del Sur es imposible aburrirse, porque siempre tiene algo con lo que sorprenderte. Ya sean sus tiendas, donde encontrar cosmética de mucha calidad a muy buen precio; sus karaokes, donde dar la nota con el entretenimiento nacional, o sus deliciosos puestos callejeros: confía en los locales y repón fuerzas saboreando un picante plato de tteokbokki o un dulce bungeoppang.
Solo queda comprar unos recuerdos en Insadong, aunque, si quieres tomar un café tranquilamente, mejor prueba con su vecino, Ikseongdong, y descubre por qué son tan famosas las cafeterías coreanas.
Canta en un karaoke, disfruta de un delicioso ‘tteokbokki’ callejero o ve de compras por sus numerosas tiendas, en Seúl nunca te aburrirás
Excursiones de un día
Desde Seúl hay varias escapadas que te permitirán conocer un poco más el país sin tener que pasar la noche fuera. Probablemente uno de los lugares más famosos sea la DMZ, es decir, la zona desmilitarizada que separa Corea del Norte de Corea del Sur. Allí podrás aprender un poco más sobre la situación actual de las dos Coreas y sobre la durísima Guerra de Corea.
Para viajar en el tiempo, a un trayecto de metro de la capital, se encuentra Suwon, rodeada por una fortaleza Patrimonio de la Humanidad. Un poco más lejos, en la ciudad de Jeonju, podrás recorrer uno de los mayores conjuntos de hanoks, casas tradicionales coreanas. No te puedes ir sin probar su bibimbap, un plato de arroz con verduras cuidadosamente colocadas encima, muy representativo de su gastronomía.
Otras grandes ciudades
Corea del Sur no se reduce a su capital: la ajetreada y marítima ciudad de Busan te conquistará por su amplia oferta cultural. Su imagen más icónica son las coloridas casas de Gamcheon Culture Village, un pintoresco barrio por el que perderse e ir descubriendo todos sus grafitis. Si después de visitar las bulliciosas playas de Haeundae o Gwangalli te apetece desconectar, disfruta de la paz y las vistas del templo Haedong Yonggungsa, situado en un acantilado sobre el mar.
A una cómoda distancia desde Busan se encuentra Gyeongju, la capital del antiguo reino de Silla y en la que descubrir un gran número de bienes culturales Patrimonio de la Humanidad. Probablemente uno de los más llamativos sean los túmulos que se alzan en el centro de la ciudad, antiguas tumbas convertidas en un parque. Cerca encontrarás el observatorio astronómico Cheomseongdae, el más antiguo en Asia Oriental. Acaba tu visita disfrutando de la iluminación del precioso puente Woljeonggyo.
La isla de las mujeres: Jeju
Los caprichosos volcanes dieron forma a la isla de Jeju. Sus aguas turquesas y sus paisajes de piedra negra son un placer para la vista. También alegra cualquier paladar el sabor de sus mandarinas, de su cerdo negro o de su marisco. Tradicionalmente, las conocidas como haenyeo (mujeres buceadoras en apnea) han recolectado los frutos de sus costas. Una de las actividades más populares es recorrer alguna de las rutas de senderismo que ascienden por el Monte Hallasan, el volcán que es corazón de la isla. Déjate enamorar por una de las siete Maravillas Naturales del mundo.