La ciudad francesa con la única catedral negra construida en piedra volcánica
La región de Auvernia se sitúa en el corazón de Francia y forma parte de la conocida como ‘Diagonal del vacío’, término que podría equivaler a nuestra ‘España vaciada’. Con una densidad de población baja, la calma y la tranquilidad están aseguradas, lo que no quiere decir que no haya nada interesante que hacer o ver. La capital de la región, Clermont-Ferrand es uno de los mejores motivos para perderse en este paisaje tan curioso y admirar su belleza y su historia.
En plena Edad Media, Clermont-Ferrand no existía ya que, realmente eran dos ciudades que, además, no tenían buena relación. Por un lado, la episcopal Clermont (de origen antiguo, Augustonemetum) y la condal Montferrand (fundada en el s. XII). Esta fusión, forzada por Luis XIII creó una ciudad única con dos núcleos históricos bien definidos.
Un color común
Si algo une a esas dos viejas rivales, es la piedra volcánica. Oscura y muy fácil de reconocer, aparece en fachadas, fuentes, calles e iglesias, pero alcanza su momento más espectacular en la catedral de Notre-Dame-de-l’Assomption. Allí, la piedra de Volvic no es un detalle más, sino la gran protagonista de un templo gótico que parece haber salido directamente del corazón de un volcán. Y un detalle más, está dentro del Camino de Santiago de Francia.
Una conocida ‘mascota’
Otro de los lugares que merece una parada es L’Aventure Michelin, y no está aquí por casualidad. Clermont-Ferrand es la ciudad donde nació la famosa marca de neumáticos en 1889, de la mano de los hermanos André y Édouard Michelin. Con el tiempo, aquel nombre quedó asociado no solo a las ruedas, sino también a los mapas, las guías de viaje y los restaurantes. El museo repasa esa historia en un recorrido muy visual, con piezas antiguas, carteles, vehículos y espacios interactivos repartidos en unos 2.000 metros cuadrados.
Tierra de volcanes
El hecho de que la piedra volcánica marque el color de Clermont-Ferrand, son los volcanes que la rodean. La ciudad se encuentra a las puertas de la Chaîne des Puys, Patrimonio Mundial de la Unesco y que convierte esta zona de Auvernia en uno de los paisajes más sorprendentes del centro de Francia.
Para poder situarse y entender la zona, una de las visitas más completas es Vulcania, un parque temático dedicado a los volcanes, los fenómenos naturales y la Tierra. Está a unos 20 minutos de Clermont-Ferrand y combina atracciones, proyecciones, espacios interactivos y experiencias pensadas tanto para niños como para adultos.
El otro gran imprescindible es el Puy de Dôme, el volcán más famoso de la zona y una de esas siluetas que se reconocen desde muchos puntos del paisaje. Se puede subir en tren panorámico y desde arriba las vistas explican mejor que cualquier mapa la dimensión de esta cadena volcánica. Además, para los aficionados al ciclismo, el nombre suena con fuerza: el Puy de Dôme es una subida histórica del Tour de Francia, escenario de duelos míticos y grandes gestas que los locales todavía se emocionan al recordar.