El rincón más espectacular de las Azores reabre al público: así es este paraíso escondido
Situada en mitad del océano Atlántico, las Azores se han convertido en uno de los tesoros naturales de Portugal. Un destino que cada vez es más popular entre los turistas españoles que buscan unos paisajes diferentes, volcanes, lagunas y naturaleza en su estado más puro. El archipiélago portugués destaca por sus impresionantes acantilados, sus aguas termales, los miradores sobre el mar y una vegetación exuberante que recuerda a escenarios casi tropicales.
Las islas más conocidas y visitadas suelen ser São Miguel y Terceira, pero la región está formada por nueve islas volcánicas, donde cada una de ellas tiene una personalidad propia. De los lagos de cráter de São Miguel hasta los viñedos de Pico, declarados Patrimonio de la Humanidad, o las rutas de senderismo de Flores y Faial. A toda esta oferta turística, este año, y después de haber cerrado sus puertas el verano pasado, vuelve a incluirse el islote de Vila Franca do Campo.
El motivo del cierre el verano pasado
El pasado año este espacio de baño tuvo que clausurarse después de que los controles detectaran problemas en la calidad del agua. Esta situación obligó a las autoridades a prohibir el acceso al baño durante toda la temporada estival. La primera evaluación desfavorable de las aguas del islote se produjo en 2020. En ese momento se puso en marcha un grupo de trabajo formado por representantes del Gobierno regional, el ayuntamiento y distintos organismos implicados para analizar el problema y buscar soluciones.
La vuelta a la actividad del enclave se comunicó el pasado 7 de abril. Gracias a su reapertura, las Azores suman 88 áreas de baño autorizadas para este 2026. Sin embargo, las autoridades mantienen varias restricciones con el objetivo de preservar el frágil entorno natural del islote y evitar un impacto excesivo del turismo.
El acceso diario continuará regulado y solo podrán entrar un máximo de 400 personas al día. Además, dentro del cráter únicamente se permitirá la permanencia simultánea de 200 visitantes para garantizar la conservación de este espacio único.
Así es el islote de Vila Franca do Campo
El islote es uno de los grandes símbolos de las Azores. Situado frente a la costa sur de la isla, a solo un kilómetro de la localidad de São Miguel, este enclave volcánico destaca por sus aguas cristalinas y por la enorme laguna natural que se esconde en el interior de su cráter. Surgió hace 4.000 años como consecuencia de una erupción subterránea y, con el paso del tiempo, la erosión provocada por el océano fue moldeando esa forma circular.
A día de hoy, el antiguo cráter se ha transformado en una especia de piscina natural protegida del fuerte oleaje del Atlántico, convirtiéndose en uno de los lugares más populares para bañarse y hacer snorkel en las Azores. Su bahía interior tiene unos 150 metros de diámetro y conecta con el mar mediante un estrecho canal orientado hacia el norte.
Además, en este espacio sobreviven pequeñas áreas de vegetación típica de la Macaronesia, con especies autóctonas de brezos y hayas. El islote sirve como punto de descanso y nidificación para especies marina como, por ejemplo, la pardela cenicienta o el charrán común.