El curioso hotel escondido en un pueblo de Huelva que dirige el tataranieto de un célebre poeta inglés
Si hay un lugar que enamore a los turistas en España es Andalucía. Un destino que combina de manera perfecta diversidad, historia y paisajes distintos entre sí. Ofrece la posibilidad de pasar de la costa al interior en solo unas horas. A pesar de que existen algunas zonas ampliamente masificadas, hay otros que todavía son un secreto en la provincia de Huelva. Y es precisamente aquí donde se encuentra un curioso alojamiento que esté regentado por el familiar de conocido poeta inglés.
Enclavada entre suaves colinas y dehesas de encinas en la Sierra de Aracena está la Finca La Fronda, un espacio pensado para perderse. No solo se trata de un lugar donde hospedarse, sino de una especie de retiro situado en el entorno de Alájar, ideal para todas esas personas que buscan disfrutar de la calma de un paisaje discreto y reconectar con la naturaleza.
La historia de la Finca La Fronda
Se trata de un proyecto que nació en 2004. Ese año Charles W. Wordsworth, después de una trayectoria internacional que le llevó por diversos países, decidió asentarse en Huevo junto a su esposa, Reyes García. Su idea pasaba por construir un espacio dedicado a todos los amantes de la naturaleza, diseñado con cuidado y respetando el paisaje. La creación de la finca llevó cuatro años de trabajo para buscar un equilibrio entre sostenibilidad y estética.
Actualmente, este proyecto sigue en manos de la familia: Alec y Cristina Wordsworth, hijos de Charles, junto con Oscar Rivilla y la colaboradora Mary González, forman el equipo encargado de mantener la esencia del lugar. Sin embargo, la historia de este lugar se remonta más atrás. El bisabuelo de Charles fue William Wordsworth, uno de los grandes poetas del Romanticismo inglés, reconocido por su vínculo con la naturaleza. De forma casi simbólica, el paisaje del Lake District, donde creció el poeta, guarda similitudes con la Sierra de Aracena
La finca está construida para adaptarse al entorno natural. Un edificio de baja altura, construido en una sola planta y utilizando materiales propios de la zona como, por ejemplo, piedra local, ladrillo tradicional y tejas con acabado envejecido. La iluminación está diseñada para preservar la oscuridad del cielo nocturno. También utiliza energía solar y sistemas de aprovechamiento y reutilización del agua.
Aquí también se mantienen vivas tradiciones del entorno como la recolección de castañas o la extracción de corcho. El alojamiento ha abierto sus instalaciones a la cultura local mediante exposiciones y presentaciones literarias, reforzando su vínculo con el territorio.
Las estancias se organizan alrededor de un patio de estilo andaluz con naranjos y un pequeño estanque central. Dispone de siete habitaciones dobles amplias, todas con baño privado, terraza y una decoración sencilla y elegante. Las zonas comunes incluyen dos salones con chimenea, un comedor, dos terrazas cubiertas y una piscina, todo pensado para ofrecer confort sin perder la conexión con el entorno natural.