Cómo elegir tu crucero perfecto: diferencias entre pequeño, mediano y mega-grande
Los cruceros son una de las formas más peculiares de viajar y una de las más utilizadas por los viajeros que quieren visitar varios destinos de una sola tacada. Cada vez son más los turistas en España que optan por subirse a bordo de un barco durante varios días y surcar los mares (o ríos) rumbo a varios lugares, pero dependiendo del tipo de embarcación que se elija, la experiencia será de una manera u otra.
Como es lógico, no es lo mismo optar por un pequeño crucero en el que solo caben unas pocas personas que escoger un barco mega-grande que parece casi inverosímil que se sostenga sobre la superficie marítima. El tamaño del barco es un factor diferencial en el viaje, y por ello es muy importante saber cuáles son las ventajas y los inconvenientes de cada navío para así optar por el que más se ajuste a las necesidades y a los deseos de cada pasajero.
Ventajas e inconvenientes de un crucero pequeño
La principal ventaja que tienen los cruceros pequeños es que pueden acceder sin ningún tipo de problema a puertos más pequeños, lo que también da un abanico de destinos más amplio. Además, al no estar atestado de pasajeros, la experiencia es mucho más personal que en los megacruceros, por lo que es ideal para todos aquellos que buscan un viaje más íntimo y atención más personalizada.
Por contra, estos barcos de menor tamaño también tienen menos opciones de entretenimiento a bordo, y a menudo suelen ser más caros debido a la exclusividad que proporcionan. Además, por lo general, suelen tener más antigüedad que los barcos más grandes, por lo que en ocasiones las instalaciones pueden no tener todas las comodidades modernas que tienen los cruceros de gran tamaño.
Ventajas e inconvenientes de un crucero mediano
Los cruceros medianos suelen tener capacidad para entre 1.000 y 3.000 pasajeros, por lo que es un equilibrio perfecto entre intimidad y opciones de ocio. Además, suelen ofrecer itinerarios con bastantes destinos y la oferta gastronómica suele ser bastante amplia, por lo que es una alternativa inmejorable para todos aquellos que quieran realizar un crucero más tradicional durante unos días.
Por otra parte, la atención en este tipo de barcos es menos personal que en los cruceros pequeños, y además los restaurantes quizás no tienen tantas opciones como en los barcos de mayor tamaño. Por otra parte, en ocasiones pueden estar bastante concurridos y dar una sensación de menor exclusividad.
Ventajas e inconvenientes de un megacrucero
Los megacruceros con capacidad para más de 5.000 personas llevan en auge ya varios años, y es que estas gigantescas bestias cada vez llaman más la atención de pasajeros que quieren disfrutar de infinidad de actividades y de restaurantes sin tener que bajarse en puerto. Estos barcos son resorts flotantes en los que no hay tiempo para aburrirse, por lo que son idóneos para los que buscan una experiencia única.
Eso sí, estos cruceros tan monumentales pueden ser auténticos laberintos en los que puede ser difícil orientarse, y además la atención a los pasajeros es muy impersonal. Además, las aglomeraciones suelen ser constantes tanto en los restaurantes como en las piscinas, por lo que a veces puede ser complicado disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer.