Gastronomía de la Comunitat Valenciana: tradición, sabor y lo más exquisito del Mediterráneo

El recetario, aquí, no solo es una parte de la cultura, es una forma de entender la vida y de disfrutar al sentarse a la mesa. Desde el aroma con que la leña de naranjo impregna los arroces tradicionales hasta la frescura de un pescado de lonja, pasando por la exquisitez de la dieta mediterránea, la cocina valenciana bebe de la variedad de sus territorios: mar, montaña, valles fértiles y huertas que han marcado durante siglos el pulso culinario, y es donde los horizontes gustativos se mezclan felizmente con las mejores tradiciones culinarias.

Y es que, la cocina de la Comunitat solo se entiende con su tradición y la proximidad de las mejores materias primas. Sobre todo, cuando uno se asoma a sus mercados y comprueba que estas recetas, que pasan de generación en generación, se mantienen por convicción a un fundamento claro: el que trata la materia prima como soberana. Esta proximidad entre producto y cocina explica por qué en platos tan emblemáticos como la paella siguen manteniendo su esencia como antaño. Y lo mismo se puede decir de la repostería: los turrones, las monas de Pascua o la coca de llanda siguen elaborándose con mimo artesanal. Y en todo esto hay mucho de esa exigencia, tan de esta tierra, de ofrecer al visitante lo mejor de lo que se dispone.

Por ello, una de las maneras más acertadas de conocer la Comunitat Valenciana es a través de sus denominaciones de origen. Algunos de estos productos con sello propio se pueden encontrar todo el año y otros son más estacionales, haciendo que saborearlos in situ sea una excusa perfecta para descubrir este destino, ideal para combinar con el espíritu hedonista.

Conocer la Comunitat Valenciana a través de su gastronomía

Hay denominaciones de origen para todos los gustos. Destacan la D.O. Arroz de València, imprescindible para entender la cultura en torno a este producto; las D.O. Naranja de València, que representan la excelencia de la huerta; la D.O. Alcachofa de Benicarló; la D.O. Uva de mesa del Vinalopó o la D.O. Turrón de Jijona y Alicante. Sin olvidarnos de dos denominaciones con un carácter marcadamente mediterráneo: la D.O. Aceite de la Comunitat Valenciana y las principales empleadas para vinos, D.O. Alicante, D.O. Utiel-Requena y D.O. Valencia y una IGP en Castellón.

En las zonas donde se cultivan y se producen los aceites y los vinos hay distintas rutas para conocer algunos de los paisajes más hermosos de esta región, salpicados de almazaras y olivares centenarios, así como de bodegas y viñedos que se presentan como un impresionante telón de fondo. Así que se puede comenzar por el norte, con una visita a Benicarló durante la temporada de alcachofa, descender hasta la Albufera de València para descubrir el ciclo del arroz y terminar en Alicante visitando turroneros y bodegas.

Toda esta excelencia gastronómica se ha construido con mimo y cariño y, por supuesto, creatividad. No podemos olvidarnos de que en esta tierra el espíritu innovador es una de sus señas de identidad. La Comunitat Valenciana está vinculada a grandes maestros de la cocina que han sabido sacar el mejor partido de las materias primas para ofrecer una cocina de vanguardia. Aquí, los chefs reinterpretan el recetario local, elevando productos cotidianos a creaciones sorprendentes, y todo sin renunciar a sus raíces. Un buen botón de muestra son las 35 Estrellas Michelin que acumulan los restaurantes en las tres provincias. Un destino perfecto para quienes buscan viajes con alma culinaria.

Eso ocurre a todos los niveles y a todas horas, porque si hay un ritual que define la forma valenciana de disfrutar la vida es, sin duda, el momento de sentarse a la mesa. Y si hay un momento por excelencia, es su esmorzaret. Esta costumbre se practica a diario y es todo un fenómeno cultural. Entre las 9 y las 12 de la mañana, es fácil encontrar las terrazas llenas, incluso en pleno invierno, cuando el sol suaviza las temperaturas y convierte en memorable cualquier pausa para quienes desean disfrutar de bocadillos bien elaborados, encurtidos, cacaus i olives y, por supuesto, del imprescindible cremaet. Toda una marca de calidez, cercanía y celebración de lo cotidiano al que está invitado a unirse cualquier visitante. Basta con elegir un local, pedir alguno de los bocadillos de la casa y dejarse llevar por ese ritmo amable de las gentes mediterráneas.

Y es que, la Comunitat Valenciana ofrece mil razones para una escapada, pero la gastronomía y el clima son, sin duda, dos de las más irresistibles. Con más de 300 días de sol al año y un litoral salpicado de playas de arena fina y calas cristalinas, el viaje se convierte en una experiencia cultural, patrimonial y paisajística por la que saborear el auténtico espíritu mediterráneo que aglutinan las elaboraciones de esta gastronomía. Pocos destinos permiten pasar la mañana descubriendo un mercado tradicional, comer un arroz a pie de playa y, por la tarde, pasear por el casco histórico de un pueblo mediterráneo o disfrutar de un atardecer frente al mar.

Es más, la red de webcams turísticas de la Comunitat Valenciana permite recorrer algunos de sus paisajes más emblemáticos desde cualquier lugar. Playas, calas, localidades de interior y ciudades espectaculares en tiempo real y en movimiento para que imaginar y preparar el próximo viaje a la Comunitat sea de lo más inspirador. Porque la Comunitat Valenciana es ese lugar donde el placer de la gastronomía se vive sin prisas.