El Bosque de los Enigmas: una ruta fácil entre niebla, laurisilva y árboles caídos para hacer en familia

La isla de Tenerife es un destino incomparable con ninguna otra parte ni de España ni del planeta, y es que la más grande de las siete maravillas que conforman las Islas Canarias alberga tesoros impresionantes de índole natural, como el Parque Nacional del Teide, y arquitectónica, como ejemplifica a la perfección el municipio de San Cristóbal de la Laguna, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pasear por el casco histórico de la localidad es sin duda una experiencia fascinante, pero a escasa distancia del centro urbano se esconde una de las rutas de senderismo más increíbles que se pueden recorrer en todo el archipiélago, ya que serpentea por el llamado Bosque de los Enigmas. Este espectacular entorno parece el escenario de un cuento, pero la realidad es que se ubica al noreste del territorio tinerfeño y es perfecto para hacer en familia y completar un viaje inolvidable a la isla.

Así es adentrarse en el Bosque de los Enigmas en Tenerife

Para explorar el Bosque de los Enigmas, lo mejor es completar un magnífico itinerario circular de cinco kilómetros sin apenas dificultad que serpentea por este enclave de fantasía ubicado en el Macizo de Anaga, una Reserva de la Biosfera de la UNESCO. El punto de origen (y final) es el mirador de Zapata, desde el que se puede contemplar el espectacular e impactante mar de nubes, y tras detenerse unos instantes para admirarlo, es hora de iniciar el recorrido.

A través de impresionantes laurisilvas y con la niebla siempre como acompañante, los senderistas se adentran en un mundo casi mágico que les atrapa. En el primer tramo del camino, los aventureros se toparán con árboles caídos y hongos, mientras que poco después descubrirán un abrevadero tallado en la propia roca en el que solía beber el ganado; tras ello, se debe seguir la ruta (esta vez flanqueada por tejos y brezos) hasta el mirador de la Cruz del Carmen.

En la segunda mitad del recorrido, ya encarando el camino de vuelta hacia el mirador de Zapata, se debe descender por laderas repletas de vegetación, y es que en este bosque tropical es el gran protagonista de todo el itinerario. Eso sí, durante la ruta aparecerá algún que otro riachuelo para hacer el paisaje todavía más espléndido, así como algunas de las muchas especies endémicas que habitan en el enclave (con suerte).

El punto de partida de la ruta se encuentra a tan solo media hora por carretera de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Para llegar desde la urbe, tan solo hace falta encarar la TF-5 para después virar por la TF-13 y empalmar con la TF-12; por último, se debe tomar el desvío que lleva hasta el mirador, donde se puede dejar el coche para comenzar el sendero.