El pueblo asturiano donde puedes encontrar pepitas de oro en el río
El oro está escondido en el fondo de un río de Asturias. Y no es ni una broma ni una leyenda. Las pepitas se pueden encontrar entre la arena del Navelgas, que pasa por un pequeño pueblo homónimo perteneciente al concejo de Tineo. Y aquí se sigue llevando a cabo una de las prácticas más singulares de España: el bateo de oro. Lo que empezó siendo una actividad económica en la zona se ha convertido en una competición que cada año atrae a decenas de visitantes de todo el mundo.
Las partículas auríferas, procedentes de depósitos de cuarzo, son arrastradas por los ríos y se acumulan en zonas donde la corriente pierde fuerza, como remansos o fondos de saltos de agua. Durante tormentas y aluviones, se fragmentan y liberan pequeñas pepitas que van río abajo. Y ahí es donde están los bateeiros que, utilizando una batea, se encargan de separar estas pepitas de la arena.
De una actividad económica a un campeonato mundial
La presencia del oro en Navelgas se remonta a la época de los astures, pero fueron los romanos los que lo explotaron. Y es que desarrollaron una red de minas, moviendo grandes cantidades de tierra y desviando cursos de agua. A principios del siglo pasado, la actividad resurgió con la creación de la Sociedad Aurífera Asturiana, impulsada por capital británico. Esta reabrió las minas entre 1950 y 1956, retomando la extracción del metal.
El bateo de oro dejó de ser una práctica rentable hace décadas, pero los vecinos no quisieron perderla. Por eso, en 1999 celebraron el primer Campeonato de Bateo de Oro en Navelgas. Y triunfó. El evento, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional en 2014, reúne a participantes de distintos países durante el último fin de semana de julio.