Selva Negra: el paraíso con bosques encantados, balnearios romanos y 24.000 km de senderos
Un manto de todos los tonos posibles de naranja, amarillo y rojo cubre la frondosa Selva Negra. Ese cambio de colores nos anuncia la llegada del otoño, una de las mejores épocas del año para visitar el hayedo más grande de Europa. Acompañados por una luz dorada que penetra entre las hojas de los árboles y por el aire fresco que nos limpia los pulmones, adentrarnos en este extenso bosque se presenta como una ocasión perfecta para descubrir la naturaleza alemana.
El Parque Nacional de la Selva Negra, que realmente ni es selva ni es negra, se despliega en toda su magnitud a lo largo de 10.000 hectáreas en el estado de Baden-Württemberg. Sus paisajes salvajes, prácticamente inalterados por el ser humano, son el mejor escenario para hacer todo tipo de actividades al aire libre, todo ello aderezado con la belleza de los meses otoñales.
El paraíso de los senderistas y ciclistasLa mejor manera de explorar la inmensidad de la Selva Negra es con “rutas de senderismo por los bosques o en biciclet..