Por Formentera y en bicicleta, la isla dos veces tranquila
GUIA REPSOL
- Por su tamaño y su red de caminos habilitados es la isla de las bicicletas.
- La ruta más transitada son los 26 km ida y vuelta, de Sant Ferran a Sa Mola.
- Más fácil, los 5 km alrededor de s’Estany Pudent, una laguna salobre.

Una extensa red de caminos rurales habilitados para las dos ruedas hacen de Formentera la isla de las bicicletas. La Isla de Formentera está preparada para los amantes del ciclismo con carriles habilitados en las principales carreteras. Aunque si lo que prefieres es sentir la naturaleza, también podrás montar en bicicleta por los caminos rurales que te permitirán descubrir las profundidades de la isla.
Si el archipiélago balear es un conjunto insular abonado para el contacto con la naturaleza en su estado más salvaje y los deportes al aire libre, Formentera podría fácilmente calificarse como la isla de las bicicletas. Esta pequeña porción de terreno que se ubica al sur de Ibiza presta especial atención al cicloturista, un tipo de visitante respetuoso con el entorno que encuentra todo tipo de facilidades para desarrollar su actividad favorita.
Caminos rurales y carriles reservados
El secreto reside en una amplia disposición de carriles reservados a ciclistas en las principales carreteras que permite desplazarse entre las distancias cortas de la isla. Para perderse en su interior también está el circuito verde que permite acercarse a los más espléndidos paisajes sin necesidad de rodar por asfalto. Esto es gracias a la antigua red de caminos rurales que se ha señalizado para esta nueva función y permite descubrir las profundidades de la isla sobre ruedas.
El cicloturismo supone una forma ecológica y original de visitar las Baleares y se revela como la más indicada para Formentera, ya que sus caminos son en general poco accidentados y no requieren gran desgaste físico, siendo ideales también para los más pequeños de la familia.
Las temperaturas suaves también hacen de este un deporte apto para acercarse a playas, calas, pueblos y monumentos durante todo el año. Además, multitud de puertos y localidades ofrecen alquiler de bicicletas y en las oficinas de turismo se oferta información sobre rutas con todo detalle.
De Sant Ferran de ses Roques a Sa Mola
Con 26 kilómetros entre ida y vuelta, se trata de una de las rutas más transitadas por los ciclistas que va desde el centro de la isla hasta el faro de Sa Mola. La excursión parte de un núcleo que fue importante en el movimiento hippy que vivió el archipiélago. Rumbo este, una carretera asfaltada se mueve en paralelo a las playas de Migjorn de aguas cristalinas. Se para en Caló de Sant Agustí, pueblo pesquero y tranquilo con terrazas que permiten contemplar bonitos atardeceres.
El trayecto continúa por un tramo empinado, pero al alcanzar el llano de Sa Mola merece la pena por las vistas que se obtienen de toda la isla. El camino pasa por El Pilar, población en la que vivió el cantautor Bob Dylan y en la que los domingos por la tarde de verano se monta un mercadillo de artesanía. Al final de la carretera está el faro, en un acantilado de 124 m. de altura que incluso cuenta con unas escaleras para bajar al mar. También hay un monumento al escritor Julio Verne, quien hizo mención de la zona en una de sus obras.
Camino de s’Estany Pudent
Más fácil y llano es este paseo de unos 5 kilómetros que propone una vuelta alrededor de s’Estany Pudent, una laguna salobre declarada Área Natural de Especial Interés. Se trata de un camino muy bien señalizado que llevará por hermosas playas dotadas de zonas de aparcamientos para bicicletas. Se parte del Port de la Savina, bonito lugar con embarcaderos y terrazas. Es un lugar en el que se realizan inmersiones guiadas y excursiones en barco y también será fácil alquilar una bicicleta.
Se bordea la laguna por una carretera que lleva al centro urbano de Es Pujols. El trazado es una carretera sin dificultad pero habrá que tener cuidado con el tráfico. Se toma el desvío hacia Sant Francesc Xavier, donde se puede admirar su iglesia cúbica, una escultura de Miquel Barceló y el Museo Etnográfico de Formentera. Se prosigue hasta Es Pujols y se abandona la carretera para tomar un camino al norte que conduce a la playa dunar de Illetes.
Para hacer del paseo por las rutas cicloturísticas más agradable y seguro, es necesario el uso de prendas reflectantes que permitan la visualización del ciclista con poca luz, así como usar cascos homologados. Se recomienda llevar ropa cómoda e ir bien provisto de comida y agua, especialmente en verano, así como protegerse del sol. Tan sólo unos pequeños requisitos para descubrir una isla sobre ruedas de una forma tan agradable que se puede concluir que las bicicletas están hechas para Formentera.
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