Destinos que dan mucho miedo en los que disfrutar de un puente diferente

Este año, Todos los Santos, la noche de los muertos o, si lo prefieres, Halloween llega para muchos con una bendición bajo el brazo: un lunes festivo que permite alargar el fin de semana y convertirlo en una escapada. Una oportunidad perfecta para hacer la maleta, cambiar de aires y elegir uno de esos destinos en los que pasarlo de miedo. Eso sí, mejor reservar cuanto antes si no quieres llevarte el verdadero susto al descubrir que ya no queda sitio.

Estos son algunos de los mejores destinos para aprovechar el puente y celebrar estas fechas entre leyendas, cementerios, brujas, castillos y fiestas que han convertido el miedo en todo un reclamo turístico.

Trasmoz, el pueblo excomulgado

Si hay un lugar en España en el que Halloween parece quedarse corto, ese es Trasmoz. Este pequeño pueblo zaragozano carga con una fama difícil de igualar, es conocido como el único pueblo excomulgado de España, una historia que se remonta a sus enfrentamientos con el cercano monasterio de Veruela y que, unida a siglos de leyendas sobre brujas y aquelarres, ha terminado convirtiéndolo en uno de los destinos más inquietantes de Aragón.

Pero aquí la noche del 31 de octubre no se celebra con el Halloween más comercial. Trasmoz ha recuperado poco a poco la Luz de las Ánimas, una tradición en la que las calabazas se vacían y decoran por la mañana para convertirse después en “calaveras” que se colocan junto al cementerio y por el monte con la intención de marcar el camino a las ánimas.

La tarde y la noche continúan con la procesión desde la iglesia hasta el cementerio, el rezo por los difuntos y el tradicional canto de los Gozos para las Ánimas Benditas. Después llega la parte más festiva, con mercado, cuentacuentos, música, merienda y Calles Animadas, un recorrido de terror por la localidad. Y a medianoche todavía queda un último ritual: queimada, dulces artesanales y música para cerrar una jornada en la que, por unas horas, las viejas leyendas vuelven a apoderarse del pueblo.

Ochate, el pueblo abandonado, pero lleno de leyendas

En pleno Condado de Treviño, en la provincia de Burgos, se encuentran las ruinas de Ochate, un antiguo pueblo del que hoy apenas quedan algunos muros y la torre de la iglesia de San Miguel. Su aspecto ya resulta inquietante, pero son las historias que lo rodean las que han terminado convirtiéndolo en uno de los lugares más famosos de España entre los aficionados al misterio.

Desde hace décadas se habla de luces extrañas, psicofonías, apariciones y otros supuestos fenómenos paranormales. También circula la leyenda de que varias epidemias acabaron con sus habitantes, aunque esa versión no está demostrada históricamente. Realidad o mito,

recorrer sus ruinas en silencio tiene suficiente fuerza como para entender de dónde nace su fama y por eso se ha convertido en un destino muy demandado en estas fechas. ¿Te atreves?

Irlanda, conocer el origen

Mucho antes de que Halloween se llenara de calabazas, disfraces de zombis y caramelos, en Irlanda ya se celebraba Samhain, la fiesta celta que marcaba el final de la cosecha y la llegada del invierno. Hace más de 2.000 años se encendían hogueras y se creía que durante esa noche la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se hacía más fina. Con el paso de los siglos, aquellas tradiciones fueron transformándose hasta dar lugar a buena parte de la fiesta que conocemos hoy.

Y si hay un lugar donde esa herencia se vive a lo grande es Derry-Londonderry, en Irlanda del Norte. Su Derry Halloween convierte la ciudad en un enorme escenario de disfraces, criaturas, desfiles, espectáculos callejeros y fuegos artificiales, hasta el punto de haber sido reconocido como uno de los grandes destinos del mundo para celebrar estas fechas. Una buena excusa para conocer esta parte de la Isla Esmeralda y asombrarse con sus verdes paisajes y acantilados de vértigo.

Praga, directos al cementerio

A la capital de la República Checa cualquier estación y fiesta le sienta de maravilla, incluso la más oscura y tenebrosa del año. Sus callejones medievales, las historias de alquimistas, las leyendas sobre el Golem y los rincones del antiguo barrio judío ayudan a crear una atmósfera perfecta para estas fechas.

Y puestos a incluir un cementerio en la escapada, el Antiguo Cementerio Judío de Praga es uno de los más impresionantes de Europa. Durante siglos fue uno de los pocos lugares donde la comunidad judía podía enterrar a sus muertos y la falta de espacio obligó a superponer las sepulturas, de ahí ese paisaje de lápidas inclinadas y prácticamente amontonadas que hoy resulta tan reconocible.

Para completar el viaje, merece la pena hacer una excursión a Kutná Hora, a poco más de una hora de Praga. Allí se encuentra el osario de Sedlec, una pequeña capilla decorada con los restos de miles de personas, utilizados para crear lámparas, escudos y otros elementos ornamentales. Una visita tan inquietante como fascinante y el decorado perfecto para estas fechas.

Transilvania, en casa de Drácula

Si hay un lugar en el que Halloween parece tener el escenario perfecto, ese es Transilvania. El Castillo de Bran, inevitablemente relacionado con la figura de Drácula, aprovecha estas fechas para meterse todavía más en el papel y este año celebra actividades especiales entre el 24 de octubre y el 1 de noviembre y la temática está clara.

Durante esos días, las salas se transforman con efectos especiales, actores y recorridos temáticos inspirados en la leyenda. Pero el plato fuerte llega el 31 de octubre, cuando el castillo celebra su gran noche de Halloween con visitas especiales, cenas y fiestas que se

prolongan hasta la madrugada. Incluso hay un paquete VIP que permite continuar la celebración dentro del propio castillo hasta las cuatro de la mañana. Un plan especialmente diseñado para valientes y marchosos a partes iguales.

Nueva York, a lo grande

Si después de tanta leyenda apetece terminar por todo lo alto, Nueva York convierte Halloween en una auténtica fiesta. El Village Halloween Parade celebra este año su 53ª edición y recorrerá Greenwich Village la noche del 31 de octubre con cientos de marionetas gigantes, más de 50 bandas, bailarines, artistas y miles de personas disfrazadas.

La cita comienza a las siete de la tarde en la Sexta Avenida y cualquiera puede verla desde la calle. Para participar, eso sí, hay una condición indispensable: ir disfrazado. La propia organización calcula que el evento reúne a más de dos millones de asistentes. Y es que, si alguien puede hacer del miedo un espectáculo, esos son los neoyorquinos.