Ni Oviedo ni Gijón: la ciudad de Asturias que enamoró a Brad Pitt con su notable espíritu medieval
Brad Pitt ha visitado en muchas ocasiones España, y el motivo de la gran mayoría de ellas ha sido el cine: en 2009 llegó a San Sebastián para presentar en su festival Malditos Bastardos, de Quentin Tarantino, mientras que en 2013 hizo lo propio para la premiere en Madrid de Guerra Mundial Z; además, es un apasionado de las Islas Baleares y ha pasado días soleados en el archipiélago mediterráneo en numerosas ocasiones.
Una de las visitas no cinematográficas que el protagonista de El club de la lucha ha realizado a territorio español fue en 2009; además, no puso un pie en alguna de las principales ciudades españolas, como pudiera ser la propia Madrid o Barcelona, sino que lo hizo en una que muy pocos se esperan: Avilés, en Asturias, a la cual fue para ver las obras del Centro Cultural Oscar Niemeyer.
Qué ver y qué hacer en Avilés
Avilés es la tercera ciudad más poblada de Asturias y se encuentra enclavada a orillas de la ría del mismo nombre, a menos de media hora de Gijón. Si por algo destaca esta fascinante urbe es por su marcado espíritu medieval, y es que en su majestuoso Casco Histórico se encuentran tesoros como la plaza del Ayuntamiento, así como las impresionantes iglesias de los Padres Franciscanos (de estilo románico pero con toques góticos y barrocos), la de Sabugo o la de Santa María Magdalena de Corros, que datan del siglo XIII, o la de San Nicolás de Bari, del siglo XIV.
También se pueden ver apasionantes palacios como el de Valdecarzana, del siglo XV, el de Ferrera y el de Camposagrado, del siglo XVII, o el de Llano Ponte, del siglo XVIII, así como lugares mucho más tranquilos como el Parque de Ferrera. Buena parte de estas maravillas se ubican en el barrio de Sabugo, de eminente carácter marinero y en el que es posible conocer la verdadera esencia de la ciudad, sobre todo en las calles con soportales que, flanqueadas por casas de colores, como la de Galiana.
Además, Avilés es uno de los puntos de paso del Camino de Santiago, por lo que la tradición jacobea está muy presente en buena parte de la ciudad. Este espíritu medieval se combina con edificios contemporáneos, como el propio Centro Cultural Oscar Niemeyer que visitó Brad Pitt, un apasionado de la arquitectura, estando inacabado, creando una estampa de contrastes que fascina a cualquiera que la contempla.
Por último, no hay que irse de Avilés sin dar un paseo a orillas de la ría, uno de los grandes puntos neurálgicos de la ciudad, y por supuesto sin probar la exquisita gastronomía asturiana que maravilla a todo el que la degusta. Por ello, puede ser una opción perfecta para hacer una excursión y descubrir un destino que a veces queda eclipsado, pero que tiene muchísimo que ofrecer.