Así es el Parador de Ceuta, el hotel de 4 estrellas donde duermen los Reyes en su visita a la ciudad autónoma

Los reyes Felipe VI y Letizia inician este martes su histórico viaje a Ceuta y Melilla. Además de por la situación que atraviesa Ceuta con la crisis migratoria, la importancia de este acontecimiento reside en que es el primer desplazamiento oficial de los monarcas a las ciudades autónomas desde su proclamación, además de ser la primera visita de un jefe del Estado español a ambos territorios desde hace casi dos décadas.

La agenda real arrancará este martes 13 e incluirá la visita a lugares como el cementerio musulmán Sidi Embarek. Y antes de trasladarse a Melilla el miércoles 14, pasarán la noche en el Parador de Ceuta, un magnífico hotel de 4 estrellas en el corazón de la ciudad.

Un edificio moderno adosado a murallas centenarias

El Parador de Ceuta se alza en la Plaza de África, en el centro de la urbe. El hotel combina historia y modernidad con su arquitectura contemporánea adosada a las centenarias Murallas Reales, cuyo origen se remonta a la época bizantina. Su privilegiada ubicación regala a los huéspedes una panorámica única del Monte Hacho, las aguas azules del Mediterráneo y la costa peninsular en el horizonte.

El diseño del hotel está inspirado en el estilo andalusí, con grandes lámparas y un jardín repleto de palmeras al que le acompaña una piscina con vistas. Entre sus amplias y luminosas habitaciones destacan las suites, ubicadas en las bóvedas del antiguo Parque de Artillerías, las cuales se levantaron durante las sucesivas ampliaciones de las murallas entre los siglos XVI y XVII.

Cocina andaluza con influencia marroquí

Otro punto relevante del hotel es la gastronomía, y es que el Parador cuenta con un exquisito restaurante de cocina regional andaluza con influencias marroquís. La propuesta fusiona ambas culturas con una carta basada en los mariscos y pescados donde también cabe la tradición moruna.

Algunas de sus especialidades son el arroz caldoso a la marinera, el pez espada a la rigamonti (una salsa ceutí), frituras de pescados y rabo de toro estofado. Además se suman platos árabes como la breua de pollo y el tajín de picantón a la moruna con limón confitado y aceitunas. Y eso no es todo, el toque dulce lo dan postres de repostería artesanal como las chuparquías.