Pueblos y calas escondidas que explican por qué Ulises se empeñó en regresar a esta isla griega
Hay destinos que están ligados al mundo de las letras. Y si en España es un lugar de la Mancha… en Grecia, el escenario más literario lo encontramos en la isla de Ítaca, la patria de Ulises, desde donde partió para luchar en la Guerra de Troya y a la que tardó 10 años en regresar. Si quieres ir en busca del mito de Homero, en este destino fascinante te esperan playas vírgenes y preciosos pueblos típicamente griegos. Y lo mejor: no están tan masificados como en otras islas helenas, por lo que cuando llegues sentirás que estás en el lugar ideal para volver siempre.
El encanto de Vathy, la capital de Ítaca
Esta preciosa ciudad isleña es uno de los lugares clave para visitar en Ítaca. Su puerto (con forma de anfiteatro) es el puerto natural más grande del mundo y está rodeado de casas de color pastel y calles estrechas plagadas de típicas tabernas griegas con vistas a un mar azul y cristalino. Tan solo tendrás que recorrer unos pasos desde el paseo marítimo para llegar a Plateria Efstathiou Drakouli, la plaza principal, donde se encuentra la estatua de Ulises rodeada de numerosos restaurantes con terrazas.
La playa más romántica del mar Jónico
Si quieres descubrir lo que es pisar el paraíso, en la playa de Gidaki podrás sentirte alejado de todo. La manera de llegar es en barco desde Vathy, ya que este arenal se encuentra totalmente aislado de las ciudades y pueblos cercanos, lo que convierte a este espacio virgen en un lugar idílico y único. Sin tumbonas, ni sombrillas, tan solo la naturaleza en estado puro, podrás tener por unas horas una experiencia cada vez más difícil de vivir en otros lugares. Es tan especial que muchos griegos acuden hasta aquí para realizar sus pedidas de mano frente a un mar de tonos esmeralda y turquesa y en un entorno tan romántico como inolvidable.
Pueblos de encanto marinero
Entre los lugares que no hay que perderse están el pueblo pesquero de Kioni, salpicado de veleros y con casas tradicionales de piedra y fachadas decoradas con flores. Está situado en el sureste. Tampoco te pierdas Frike, una aldea con un atractivo costero muy particular. Entre los mejores planes: poder disfrutar de la gastronomía griega en una de sus tabernas frente al mar con platos especiales que solo podrás tomar en esta isla. Entre las principales propuestas están el pollo (o cordero) elaborado en una vasija de barro tradicional (tserepa) y para los amantes de lo dulce: el rovani, un postre que en la versión de Ítaca se elabora con arroz molido, aceite de oliva y miel de la zona. Se presenta decorado con clavo, canela o almendras.
Para descubrir los encantos del interior, te recomendamos acercarte hasta la pequeña localidad de Anogi, un pueblo de montaña, que destaca por sus grandes rocas con formas extrañas. Aquí, entre las visitas imperdibles está la iglesia de la Dormición de la Madre de Dios, situada a 500 metros de altura. Cuenta con un precioso campanario veneciano y en su interior alberga unos frescos bizantinos. Durante los siglos XVI y XVII, cuando Anogi fue capital de la isla, este templo funcionó como catedral.
Las playas, el principal reclamo de Ítaca
Para conocer a fondo este pequeño paraíso de apenas 100 kilómetros cuadrados, te recomendamos alquilar un coche, pero también puedes hacer algunas excursiones en barco con paradas en las principales localidades y pueblos de la isla. Durante el recorrido podrás bañarte en impresionantes playas (además de la de Gidaki), como Afales, Filiatro y Paralia, o incluso llegar a la bahía de Skinos.