La ruta completa que une un pueblo blanco, una playa de postal y uno de los mejores atardeceres de Cádiz
No todos los días de playa tienen por qué ser iguales. Desayuno, playa, comida, siesta y más playa funciona durante un tiempo, pero una vez que el cuerpo ha descansado y ha entrado oficialmente en modo vacaciones, toca buscar algún plan diferente. Más que nada para evitar que la rutina acabe convirtiéndose en protagonista precisamente en esos días en los que ni siquiera estaba invitada.
En Cádiz, organizar un plan diferente, variado y lleno de momentos para recordar es más fácil de lo que se puede creer y aquí una buena muestra de ello.
Primera parada: Vejer de la Frontera
La ruta comienza en Vejer, uno de los pueblos con más encanto de la provincia. Casas encaladas, patios llenos de flores, calles estrechas y miradores desde los que se divisa buena parte de la comarca forman parte de un casco histórico que conserva todavía el trazado de su pasado medieval.
Hay cuestas, sí, pero también forman parte de su encanto y solo hay que pensar que gracias a ellas toca parar de vez en cuando y, además de coger aire, aprovechar para hacer una buena foto. Vejer forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, así que el listón está alto y, en este caso, cumple.
Hora de cambiar las zapatillas por las chanclas
Desde Vejer apenas hacen falta unos minutos en coche para llegar a El Palmar, una de las playas más conocidas de la costa gaditana. Kilómetros de arena, olas casi constantes y un ambiente muy ligado al surf son parte de su atractivo. Aquí cada uno decide si quiere algo de deporte y acción o solamente tirarse a tomar el sol.
La zona cuenta con restaurantes de sobra en los que dar buena cuenta de la gastronomía local como puede ser el atún en todas sus variantes, los chicharrones, las tortillitas de camarones…
El final que merece el día
Cuando el sol empieza a bajar llega el momento de volver al coche y poner rumbo al cabo de Trafalgar. El faro, las dunas y la enorme extensión de océano convierten esta zona en uno de los mejores lugares de la costa de Cádiz para despedir el día.
Lo ideal es llegar con tiempo para caminar por los senderos que conducen hasta el faro y buscar un buen sitio antes de que empiece el espectáculo. Cuando el cielo cambia de color y el sol cae directamente sobre el Atlántico se entiende por qué aquí los atardeceres se han convertido casi en un plan en sí mismos. Difícil pedirle mucho más a un solo día.