La isla portuguesa en donde creerás que has llegado al Caribe

Las calles blancas de Faro, los acantilados de Albufeira, las playas de Lagos o las cuevas de Benagil forman parte de ese Algarve que todos reconocemos incluso antes de llegar. Pero, aunque cueste creerlo, una de las zonas más visitadas del sur de Portugal todavía guarda rincones capaces de sorprender.

Uno de ellos es Ría Formosa, un enorme espacio natural formado por lagunas, marismas, canales e islas barrera que se extiende frente a la costa y que poco tiene que ver con la imagen más conocida del Algarve. Aquí el paisaje es más abierto y cambia continuamente con las mareas, por lo que el efecto sorpresa no solo se siente al llegar, también al ir viendo cómo pasan las horas.

Y entre todas esas islas que forman ese precioso paisaje hay una que juega especialmente bien a parecer mucho más lejana de lo que realmente está. Arena clara, dunas, aguas transparentes y una playa que parece no terminar nunca convierten Ilha Deserta en una de esas escapadas que obligan a mirar dos veces el mapa para poder situarse y confirmar que no está en el Caribe.

Kilómetros de playa

Ilha Deserta, también conocida como Ilha da Barreta, está completamente deshabitada (el nombre es una pista importante) y conserva unos 11 kilómetros de arena en los que el paisaje manda mucho más que cualquier infraestructura. Aquí no hay coches ni calles, solo dunas, vegetación baja, mar abierto y esa sensación de estar en un lugar muy especial en le que no hay que pelearse por un hueco en la arena.

Además, la isla guarda una pequeña curiosidad geográfica: aquí se encuentra el punto más meridional de Portugal continental. Una pasarela de madera permite recorrer parte del entorno y acercarse hasta él sin pisar las zonas más frágiles de las dunas. Para quienes quieran caminar algo más, existe también un sendero circular de unos tres kilómetros que ayuda a descubrir esa mezcla tan particular de océano, lagunas y canales que define la Ría Formosa.

La aventura de llegar

A Ilha Deserta solo se accede por mar y desde Faro parten barcos que atraviesan los canales de la ría antes de alcanzar la playa. El trayecto dura alrededor de 20 minutos y ya sirve como primera toma de contacto con un espacio natural en el que las aves, los bancos de arena y las marismas son protagonistas.

La vecina Ilha da Culatra

La Ría Formosa guarda más de un tesoro. Muy cerca de la paradisiaca Ilha Deserta, Culatra ofrece una versión distinta, pero igualmente atractiva. Aquí sí hay vida local, pequeñas casas, barcas en la orilla, calles tranquilas y ambiente marinero que se nota en el paisaje y en la gastronomía.

Igualmente, se puede llegar en barco desde Faro y, en esta ocasión, también desde Olhão. Si Ilha Deserta es la postal perfecta, Culatra añade algo que no siempre aparece en las fotos: la vida cotidiana de quienes llevan generaciones mirando al mismo Atlántico.

Mucho más cerca de lo que parece

Una de las mejores noticias para quienes viajan desde España es que llegar hasta esta zona del Algarve resulta ahora todavía más sencillo. La A22, la autopista que atraviesa la región de este a oeste desde la frontera de Huelva, está exenta de peajes desde principios de 2025, por lo que ya no es necesario darse de alta en el sistema Easytoll para recorrerla.

Desde allí, Faro y Olhão funcionan como los principales puntos de partida para tomar los barcos hacia las islas de la Ría Formosa. Así que sí, aguas transparentes, arena clara y una isla que parece sacada del Caribe, pero sin vuelos interminables ni presupuestos imposibles es mucho más fácil de lo que crees.