¿Qué pasa si nace un bebé en un avión? ¿Y si alguien comete un delito a bordo? Las normas en los vuelos que pocos conocen

Durante un viaje en avión, ese espacio se convierte en una especie de burbuja en la que nos sentimos aislados del resto del mundo. Sin embargo, esto no significa que se convierta en un lugar sin ley, de hecho hay regulaciones claras para situaciones como un nacimiento a bordo, la comisión de delitos o las emergencias médicas.

En este sentido, desde la plataforma de defensa de los derechos de los pasajeros aéreos, Flightright, señalan algunas de las normas que pocos conocen sobre lo que ocurre en un avión. «Es importante que los viajeros sepan qué competencias tiene la tripulación, cuáles son sus obligaciones y qué límites legales se aplican a bordo«, explica Lucía Cegarra, experta legal de Flightright.

Un nacimiento en pleno vuelo

No existe una regla general para los casos en los que nazca un bebé en un avión. En España, al igual que en la mayoría de países europeos, se aplica principalmente el principio de filiación: si al menos uno de los progenitores tiene la nacionalidad española, el niño la adquiere automáticamente, independientemente del lugar de nacimiento.

Sin embargo, dependiendo del caso, también pueden influir otros factores como el espacio aéreo en el que tiene lugar el nacimiento, el país de matriculación del avión o el lugar de aterrizaje. Sobre aguas internacionales, por ejemplo, puede ser relevante el país en el que esté matriculado el avión. Por lo tanto, es un mito que el nacer sobre un país implique adoptar su nacionalidad.

El lugar de nacimiento que figura en el certificado tampoco siempre es inequívoco. En ocasiones se indican las coordenadas, el aeropuerto más cercano o el lugar de aterrizaje; en algunos casos, simplemente «a bordo de un avión».

Delitos en el avión

Quien provoque disturbios a bordo, amenace a los miembros de la tripulación, ataque a otros pasajeros o se niegue a seguir las instrucciones de seguridad no se encuentra en una zona jurídica gris. En principio, se aplica el principio de territorialidad: un Estado aplica su legislación dentro de su territorio. Sin embargo, en el transporte aéreo internacional esto no siempre es viable. Por ello, en los aviones también entra en juego la denominada «ley de la bandera». Según esta, a bordo puede aplicarse la legislación del Estado en el que está matriculada la aeronave.

Dependiendo del caso, pueden verse afectados varios ordenamientos jurídicos: el Estado sobre cuyo territorio se comete el delito, el Estado de matriculación de la aeronave o el Estado en el que aterriza. Al mismo tiempo, el comandante del avión tiene facultades especiales a bordo. Debe velar por la seguridad y el orden, y puede adoptar las medidas necesarias si existe peligro para las personas o para la aeronave. Esto resulta especialmente relevante cuando los pasajeros se comportan de forma agresiva, desobedecen las instrucciones de la tripulación o ponen en peligro la seguridad.

En tales situaciones, la tripulación puede intervenir, cambiar de asiento a los pasajeros, tomar medidas para calmar los ánimos o, en caso de emergencia, ordenar un aterrizaje no programado. Por lo tanto, los viajeros deben seguir siempre las instrucciones de la tripulación. Quien se niegue a hacerlo no solo se arriesga a tener problemas a bordo, sino también a posibles consecuencias legales tras el aterrizaje.

Emergencia médica

Si se produce una emergencia médica a bordo, la tripulación está capacitada para actuar. Los aviones cuentan con equipamiento médico básico y, a menudo, se pregunta además si hay personal sanitario entre los pasajeros que pueda asistir. La decisión de si un avión realiza un aterrizaje no programado la toma, en última instancia, el piloto al mando, teniendo en cuenta la situación a bordo, la información médica disponible y el aeropuerto adecuado más cercano.

Importante para los pasajeros: quienes padezcan enfermedades graves preexistentes, estén embarazadas o vayan a someterse a una operación en breve deben consultar con un médico antes del vuelo para determinar si el viaje es seguro.

Lesiones a bordo

Si se produce una lesión a bordo, por ejemplo por unas turbulencias, una caída en el pasillo o café caliente derramado, la aerolínea puede ser responsable en determinadas circunstancias. En los vuelos internacionales es aplicable, entre otros, el Convenio de Montreal.

Es importante comunicar el incidente directamente a la tripulación y documentarlo lo mejor posible. Pueden resultar útiles las fotos, los nombres de posibles testigos y una confirmación por escrito del incidente, y es que dependiendo de la causa y la situación, puede ser conveniente hacer que se evalúen posibles reclamaciones.

Demasiado alcohol

Para muchos pasajeros, una copa de vino sobre las nubes forma parte del viaje. Sin embargo, el problema surge cuando el alcohol provoca un comportamiento agresivo, acoso o incumplimiento de las instrucciones de la tripulación. La tripulación puede decidir dejar de servir bebidas alcohólicas, llamar al orden a los pasajeros o tomar medidas adicionales si existen motivos de seguridad. Quien no se calme o ponga en peligro a los demás se arriesga a sufrir graves consecuencias.

Entre ellas pueden figurar medidas policiales tras el aterrizaje, posibles gastos en caso de que sea necesaria una escala no programada o incluso la exclusión del resto del viaje. Las compañías aéreas y la tripulación deben garantizar la seguridad de todos los pasajeros, así que quien la ponga en peligro corre el riesgo de no poder continuar el viaje según lo previsto y, posiblemente, de tener que asumir gastos adicionales.