Este desconocido pueblo con una sencilla plaza es uno de los rincones más bonitos de la Toscana

Sus paisajes de viñedos, su arquitectura, las obras maestras del Renacimiento, pero sobre todo sus pueblos medievales convierten a la Toscana en un destino de ensueño para cualquier turista. Y claro, si hablamos de pueblos sabemos que la competencia es alta. Volterra, San Gimignano o Pitigliano son algunos de los más conocidos y también de los más visitados (y no solo por los viajeros de España). Pero si tu plan es adentrarte en ‘la otra Toscana’, la que muchos turistas se saltan, la más tranquila y que no está abarrotada de gente, te proponemos que hagas una parada en Sovana, un pequeño y sencillo burgo toscano donde podrás disfrutar de una auténtica experiencia rural a la italiana. Y es precisamente su sencillez la que hace que quien ya ha estado, lo describa como uno de los lugares más auténticos y con más encanto de Italia.

Un sorprendente casco histórico

Cuesta creer cómo en un casco histórico tan minúsculo se puede concentrar tal cantidad de atractivos, pero es que justo esto es la Toscana. Por supuesto, la mejor manera de descubrir Sovana es a pie, adentrándote en la tranquilidad de sus callejuelas empedradas y flanqueadas por edificios de piedra donde, además de acoger una historia milenaria, también preservan el alma auténtica de Italia.

Los restos del castillo

La Rocca Aldobrandesca (o mejor, lo que queda de ella) se alza sobre un espolón de toba volcánica en el mismo emplazamiento que ocuparon unas antiguas ruinas etruscas. La fortaleza simboliza el poder que ejerció la familia lombarda de los Aldobrandeschi, a la que perteneció el castillo hasta que en el siglo XIII pasara a manos de otra poderosa familia, los Orsini, para después acabar bajo el dominio de Siena y, posteriormente, de los Médici. Finalmente terminó abandonada y de ella hoy tan solo quedan las ruinas y la sombra de la que fue una imponente construcción. Desde aquí podrás disfrutar de una impresionante vista de los paisajes de la Maremma en los que se enmarca el pueblo.

La Piazza del Pretorio

Esta pequeña y sencilla plaza constituye el corazón de Sovana. Con su pavimento original y flanqueada por edificios como la iglesia de Santa Maria (con bonitos frescos en su interior) y la iglesia paleocristiana de San Mamiliano, que hoy forma parte del Palazzo Bourbon Del Monte. Pero sobre todo hay una joya medieval que destaca sobre el resto de edificios históricos: el Palazzo dell’Archivio, también conocido como Palazzo Comunale que alberga el Ayuntamiento. Construido en el siglo XII, su bonita fachada, con el campanario y el reloj, es lo más fotografiado del casco histórico.

Una pequeña aldea que cuenta con su propia catedral

Este diminuto pueblo toscano también tiene catedral, la de San Pedro y San Pablo que es el lugar de culto más importante de la localidad. Se levantó donde históricamente se encontraba la acrópolis etrusca. Su construcción tuvo lugar entre los siglos VIII y IX, y es una de las construcciones románico-góticas más importantes de la Toscana. De ella también destaca su portada, con elegantes esculturas y capiteles ornamentados.

Sovana, la desconocida joya toscana

Además de dedicarle toda la atención que merece su maravilloso patrimonio, este destino medieval invita a perderse paseando por unas calles que parecen mantenerse fuera del tiempo. La Via del Duomo es la principal, pero también las calles adyacentes están llenas de pequeños y sorprendentes rincones que es imposible que pasen desapercibidos al objetivo de las cámaras.

Sovana se puede ver en un par de horas, con calma y sumando tiempo para disfrutar también de la rica gastronomía toscana. Encontrarás varios restaurantes y tabernas, algunas situadas en edificios históricos del centro. Entre las delicias que puedes probar: los platos con jabalí (tanto en la pasta como en los platos principales), el Acquacotta (una sopa campesina de verduras, pan duro y huevo) y la mousse de ricotta con piñones y miel.

Dos pueblos que no hay que perderse cerca de Sovana

Si Sovana te ha sorprendido, no menos encantado quedarás con otros dos pueblos cercanos que te recomendamos incluir en tu ruta si vas con tiempo. Uno de ellos es Pitigliano (a 8 kilómetros) y el otro es Sorano, del que le separan tan solo 9 kilómetros. Junto con Sovana estas dos preciosas localidades medievales forman parte de los pueblos de toba y los tres comparten la particularidad de estar construidos directamente sobre acantilados de roca volcánica.