La ciudad cerca de Nápoles donde disfrutar de la ‘dolce vita’ (aunque mejor a partir de septiembre)
La costa Amalfitana es un sueño que cada verano se hace realidad para muchos viajeros de España, pero si tú estás entre los que todavía no la conocen, estás a tiempo de evitar un par de errores que cometen la mayoría de los turistas. El primero de ellos es saltarse Sorrento porque aunque Positano (con sus casas de colores) y el puerto de Amalfi (uno de los más bellos de Italia) se llevan buena parte de los reconocimientos, esta pequeña ciudad no solo es una parada imprescindible, también cuenta con todas las papeletas como base ideal para moverte por la zona.
Además, olvídate de viajar durante los meses de verano y planea tu escapada a partir de septiembre, cuando la avalancha de turistas desaparece y la ‘capital’ de la costa sorrentina no solo muestra su mejor cara, también la más auténtica.
La idílica ciudad italiana que muchos turistas ignoran
Sorrento no solo es un punto de acceso a la Costa Amalfitana, es también la verdadera puerta de entrada a lo mejor que tiene Italia. Su ubicación estratégica te permite visitar fácilmente las ruinas de Pompeya (a 25 minutos en tren), dar un salto a la isla de Capri (a 25 minutos en ferry) o sumergirte en el ambiente pintoresco de la ciudad de Nápoles, que se encuentra a menos de una hora.
Pero antes de lanzarte a descubrir los alrededores, dedica por lo menos un par de días a conocer los tesoros que Sorrento acumula en su precioso casco histórico de edificios en tono pastel, iglesias medievales y muchas trattorias. Para empaparte de esta atmósfera auténtica y tradicional, lo mejor es recorrer sin rumbo sus calles adoquinadas (y algunas empinadas) que conducen hasta preciosas villas de arquitectura barroca y renacentista a las que no pararás de hacer fotos.
El corazón de Sorrento
El paseo nos lleva hasta la Piazza Tasso, donde se encuentra la estatua del escritor y poeta renacentista Torcuato Tasso que da nombre a la plaza, y también la de San Antonino, el patrón local. Este lugar céntrico y emblemático cuenta con cafés y restaurantes donde hacer una parada y descubrir cómo se desenvuelve la vida cotidiana en esta ciudad.
Desde aquí solo tardarás cinco minutos en llegar a la iglesia de San Francisco, que es uno de los templos más bonitos de la ciudad, sobre todo por su bonito claustro del siglo XIV, en el que se combinan estilos arquitectónicos góticos y árabes, y con un jardín central repleto de vegetación y arcos entrelazados.
Por supuesto, tampoco te saltes la Catedral de Sorrento, dedicada a los santos Filippo y Giacomo. Se encuentra en Corso Italia, la vía principal de Sorrento. Levantada en el siglo XV, cuenta con una fachada principal de estilo neogótico.
El encanto de la Marina Grande de Sorrento
Situado a los pies de los acantilados, este pequeño puerto pesquero de casas de colores y barcas tradicionales es uno de los lugares con más encanto y más fascinantes de Sorrento. Y aunque lo visites durante el día, vuelve al atardecer cuando se ilumina recreando una atmósfera única. Es también un buen lugar para dejarse lleva por los placeres de la ‘dolce vita’ cenando marisco fresco junto al mar en alguno de los restaurantes de la zona, y siempre acompañado de un delicioso limoncello elaborado artesanalmente.
Pero la animada Marina Grande no es el único lugar donde disfrutar de los placeres gastronómicos que ofrece la ciudad. Ya sea en los cafés de los acantilados o en las trattorias del casco antiguo podrás sumergirte también en lo mejor de la gastronomía sorrentina, con platos típicos como los ñoquis al horno o los scialatielli alle vongole que son todo un clásico del marisco de la zona.