El pequeño pueblo medieval cerca de Cinque Terre que se mantiene lejos del caos turístico

Pasar unos días en los destinos de moda está muy bien, pero ya sea en España o fuera, hay sitios donde la afluencia de turistas se convierte en un incordio y no permite unas vacaciones de verdadero descanso. Y como posiblemente no quieres perderte nada, si tienes previsto viajar por la famosa costa de Liguria (donde se encuentran los pueblos más famosos de la Riviera italiana) te proponemos que te desvíes unos pocos kilómetros de tu ruta y hagas un alto en Pignone, un discreto y desconocido pueblo medieval donde podrás escapar por unas horas del agobio de la gente y disfrutar de los muchos encantos que ofrece el interior de Italia.

‘La puerta secreta’ de Cinque Terre

Situada en un entorno montañoso y rodeada de bosques, los atractivos de esta aldea medieval, en la que viven poco más de 500 habitantes, saltan a la vista ya incluso antes de llegar. Parece mentira que a tan solo 15 minutos de Cinque Terre haya lugares tan auténticos como este, donde la vida transcurre entre la tranquilidad y el silencio, con los lugareños ajenos a los pocos turistas que se acercan hasta aquí.

Un paseo por Pignone

El puente medieval, integrado perfectamente en el trazado urbano de Pignone, es el mejor adelanto de lo que te espera si buscas lugares auténticos. Y a pocos pasos, la puerta medieval será la encargada de darte la bienvenida a este pueblo que parece inmune al paso del tiempo. Tras cruzar el umbral, no solo quedarás cautivado por las casas tradicionales de color pastel, también estarás muy cerca de uno de los atractivos principales de este destino: su antigua logia, situada en la Piazza Marconi, centro neurálgico de la localidad. Este espacio porticado, construido en el siglo XIV y restaurado en los siglos posteriores, sirvió históricamente como el antiguo mercado de ganado y punto principal de reunión para los habitantes de la villa.

Casas de piedra y laberínticos callejones

En la plaza principal se encuentra también la iglesia de Santa Maria Assunta, del siglo XIV y aspecto sencillo, está consagrada a la patrona de la localidad. Y después, con la misma calma que trasmite Pignone, te aconsejamos disfrutar de la experiencia de recorrer el resto del centro histórico entre casas de piedra con tejados de pizarra y laberínticos callejones que conservan su trazado medieval y son conocidos popularmente como caruggi.

El recorrido se verá alterado con paradas en los numerosos miradores que tiene la localidad y desde los que te espera unas panorámicas únicas del Val di Vara, el valle más extenso de Liguria.

Platos tradicionales de Pignone

Conocer Pignone no te llevará más de un par de horas, pero reserva algo más de tiempo para disfrutar también de su gastronomía que viene marcada por propuestas tradicionales vinculadas con el entorno y los sabores sencillos. Además, al estar situado en un valle conocido como ecológico, muchos de los restaurantes ofrecen en su carta alimentos orgánicos y sostenibles. Entre las propuestas que te aconsejamos probar están las pastas frescas rellenas, como los pansoti, que se suelen servir con salsa de nueces, y otros platos elaborados con harina de garbanzo, como la farinata (un tipo de pan plano y fino cocido en horno de leña) y la panissa, que se fríe y se sirve caliente.