Los destinos europeos donde se pueden ver focas salvajes
El sector del turismo ha cambiado radicalmente en los últimos años, y es que los viajeros en España ya no buscan simplemente pasar largos ratos en la playa en sus vacaciones de verano o hacer una escapada urbana a alguna de las grandes capitales de Europa para conocer todos sus monumentos, sino que ahora quieren tener otro tipo de experiencias, como por ejemplo el avistamiento de animales en libertad.
Los safaris o montarse en un barco para intentar ver delfines y ballenas se han convertido en actividades muy demandadas, y otro ejemplo claro de esta tendencia es el avistamiento de focas, unos animales muy curiosos que atraen a muchos turistas. Algunos piensan que para poder verlas hay que viajar a lugares gélidos, pero la realidad es que en Europa hay varios destinos en los que es posible contemplarlas con tranquilidad.
Los lugares de Europa donde ver focas
Uno de los mejores lugares de Europa para ver focas en libertad es Escocia, y es que en el país hay muchos enclaves en los que estos mamíferos marinos campan a sus anchas por las costas, como por ejemplo los archipiélagos de las Islas Orcadas y las Islas Hébridas, así como en el fiordo de Morat, en el norte, o en la bahía de John O’Groats; obviamente, en Islandia también es posible ver estos animales, sobre todo en la península de Vatnses, situada al noroeste del país insular.
Aunque muchos no lo crean, una de las grandes reservas de focas en Europa se encuentra en Alemania, en concreto en la isla de Helgoland, la única en alta mar de todo el territorio germano, y en invierno está repleta de estos alemanes. No muy lejos de ahí, en el Parque Nacional del Mar de Wadden, en Dinamarca (declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO), también habitan muchos ejemplares de estos simpáticos mamíferos con sus pequeñas crías, lo que sin duda es una experiencia única que maravilla a todo el que la vive.
Otro de los destinos europeos en los que se pueden ver focas es Países Bajos, en concreto en la región de Zelanda, donde se pueden hacer excursiones en localidades costeras como Breskens o Zeebrugge, en las que los guías acompañan a los aventureros a los hábitats de estos animales. Asimismo, en la bahía de Somme, al norte de Francia, también es posible avistar muchas focas, siendo uno de los principales puntos de la geografía gala para hacerlo.