Viena celebra el 25 aniversario del MuseumsQuartier, las caballerizas reales que se llenaron de arte

Viena tiene muchos lugares capaces de llevarnos directamente a la época de los Habsburgo. Están los palacios, los salones de baile, los cafés históricos, la Ópera y, por supuesto, todo el universo de Sisi, que sigue funcionando como uno de los grandes imanes turísticos de la ciudad. Sin embargo, uno de los espacios más interesantes para entender cómo la capital austríaca ha sabido transformar su pasado imperial no está en un dormitorio palaciego ni en una vitrina de vestidos y joyas, sino en unas antiguas caballerizas reales.

Lo que durante siglos estuvo ligado a caballos, carruajes y a la vida cotidiana de la corte es hoy el MuseumsQuartier, uno de los mayores complejos culturales de Europa. En 2026 celebra 25 años convertido en barrio de museos, salón al aire libre y punto de encuentro para quienes quieren descubrir una Viena más contemporánea, sin perder de vista su historia.

Un referente en arte

El MuseumsQuartier se encuentra en pleno centro de Viena, muy cerca del Palacio Imperial de Hofburg y de dos de los grandes museos clásicos de la ciudad, el de Historia del Arte y de Historia Natural. Una ubicación que marcó su gran cambio.

Con unos 90.000 metros cuadrados y más de 50 instituciones culturales, el MQ funciona como una pequeña ciudad dentro de la ciudad. Aquí conviven grandes museos, salas de exposiciones, espacios dedicados a la danza, propuestas para niños, librerías, tiendas, cafés, terrazas y patios donde la gente se sienta a descansar, charlar o simplemente dejar pasar la tarde. Por eso, más que un museo en sentido estricto es un barrio cultural abierto, accesible y con vida durante todo el día.

Parada obligatoria

Entre sus visitas imprescindibles está el Leopold Museum, uno de los grandes templos del arte austríaco. Su gran reclamo es la colección de Egon Schiele, una de las más importantes del mundo, aunque también permite acercarse a Klimt, al modernismo vienés y a ese momento en el que la Viena imperial empezó a mirar de lleno al siglo XX. También destaca el mumok, dedicado al arte moderno y contemporáneo, reconocible por su rotundo edificio de piedra gris, y la Kunsthalle Wien, centrada en exposiciones temporales y nuevas miradas sobre el arte actual.

Pero el MuseumsQuartier no se disfruta solo entrando en sus museos. Una de sus grandes virtudes está en sus patios, convertidos en punto de encuentro al aire libre. Allí aparecen los famosos Enzis, muebles urbanos de colores que cada temporada cambian de tono y que se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles del recinto. Por cierto, este año los colores elegidos son el rosa pálido y el amarillo limón.

El gran cambio

La transformación del MuseumsQuartier es una muestra más de cómo Viena ha aprendido a convivir con su pasado sin quedarse atrapada en él. El recinto nació en el siglo XVIII como caballerizas imperiales, diseñado por el arquitecto barroco Johann Bernhard Fischer von Erlach para dar servicio a la corte de los Habsburgo. Tras el fin de la monarquía en 1918, las antiguas caballerizas perdieron su función original y el recinto fue buscando nuevos usos.

El cambio hacia lo que es hoy no fue sencillo ni estuvo libre de polémica. Finalmente, el MuseumsQuartier abrió sus puertas en 2001 y demostró que el diálogo entre lo barroco y lo contemporáneo podía funcionar. Hoy, sus fachadas históricas conviven con museos de líneas rotundas, patios llenos de vida y una programación que va mucho más allá de la visita clásica a un museo.

De aniversario

Durante este 2026, el recinto celebra su historia con el lema «Generación MQ» y una programación que combina exposiciones, conciertos, lecturas, cine al aire libre, visitas guiadas e intervenciones artísticas. Algunas citas se concentran en verano, cuando los patios se llenan de vida y el MQ funciona casi como una plaza pública, mientras que otras propuestas se prolongan durante los próximos meses. Entre ellas destaca la exposición «Visión y resistencia: cómo el MuseumsQuartier transformó Viena», que repasa el cambio de este antiguo recinto imperial en uno de los grandes motores culturales de la ciudad.

Lejos de darse por terminado, el MuseumsQuartier mira ya al futuro con la llegada de la nueva Casa de la Historia y con el reto de ser climáticamente neutro en 2030, demostrando que todavía hay mucha historia por escribir en Viena.