La ciudad de Francia que lo tiene todo: ambiente marinero, casas de colores y una bonita bahía
Encontrar lugares especiales cerca de España no parece tan complicado. Basta alejarse unos 30 kilómetros de San Sebastián para disfrutar de un auténtico cambio de aires. Es lo que notarás nada más llegar a San Juan de Luz, un elegante balneario que cuenta con todo lo que hace tan especial al País Vasco francés. Una fantástica bahía, fachadas de colores y una atmósfera marcadamente surfera animan a sacarle el máximo partido a esta villa que no oculta sus aires aristocráticos y compite en glamour con su vecina Biarritz .
Tras los pasos del Rey Sol
Hay lugares que cuentan historias y San Juan es uno de ellos. Si quieres seguir los pasos de Luis XIV cuando entró en la iglesia de Saint-Jean-Baptiste para casarse con la infanta María Teresa, acércate hasta la Plaza Central (la plaza Louis XIV), que es además el epicentro de la ciudad. Y ya dentro de esta iglesia que llama la atención por su campanario, seguro que quedarás impresionado con el suntuoso retablo del siglo XVII y sus esculturas.
Y si te has quedado con ganas de más pinceladas de historia, te proponemos una visita a la Casa Luis XIV, un espectacular palacio que fue construido entre 1643 y 1645 y es uno de los edificios más bellos de la ciudad. El rey francés se alojó en este edificio durante los 40 días que duraron los preparativos para su boda y fue también donde la pareja real pasó su noche nupcial.
Casas de entramado de madera
Será en las calles adoquinadas del casco histórico, con sus típicas casonas vascas de entramado de madera y ventanas verdes o rojas, donde encontrarás la esencia más auténtica de este pueblo pesquero. Y es aquí, en la plaza central donde también se juntan las principales calles, como la rue Gambetta, la reconocerás porque está llena de comercios o la pequeña calle de la République que conduce directamente a la Grande Plage.
Un paseo por La Barre
Para sumergirte en el ambiente marinero de San Juan de Luz, nada como adentrarte en las callejuelas de este antiguo barrio de pescadores. Después, un buen plan es recorrer el paseo marítimo que se encuentra bordeado de villas y donde no te pasarán desapercibidos los diques de Socoa, Artha y Saint-Barbe, que protegen la bahía haciendo que sea una de las más tranquilas de la zona. Y a pocos metros, el puerto, que con sus caloridos barquitos y casas bordeando los muelles parece rescatado de una postal.
Un glamuroso destino de playa
La localidad cuenta también con una de las mejores playas de la zona, la Grande Plage, y lo más curioso es que a pesar de estar a pocos metros del mar, sentirás una sensación de calma sorprendente. Además, su bahía de arena fina y aguas traquilas, donde las corrientes del mar apenas se notan, resulta también perfecta para nadar, sobre todo si vais con niños.
También te aconsejamos realizar una agradable caminata hasta el promontorio Ponte de Saint-Barbe (Punta de Santa Bárbara) desde donde podrás disfrutar de vistas panorámicas increíbles de la bahía de San Juan de Luz, el Fuerte de Socoa y los Pirineos.
Una de las ciudades más bonitas del País Vasco francés
A lo largo de los siglos, Saint-Jean (como la llaman los locales) pasó de ser un temido refugio de piratas y bucaneros a un importante puerto pesquero, manteniéndose a día de hoy como uno de los más importantes de Francia. El atún, la merluza y las sardinas son algunas de sus principales capturas, que podrás disfrutar en las mesas de sus mejores restaurantes.
Y seguro que no te apetece abandonar la ciudad sin darte el gusto de probar los famosos macarons de la Maison Adam (en la Place Louis XIV) cuya elaboración se ha mantenido en secreto desde 1660, aunque sí que conocemos sus ingredientes principales: harina de almendras, claras de huevo y azúcar. Otro lugar que te recomendamos es la Maison Pariès, un negocio familiar en la Rue Gambetta donde además de una gran diversidad de macarons, también encontrarás una selección de dulces vascos.