Nueve lugares para visitar a menos de una hora de Santander

Estamos en la España Verde. Lo de Cantabria es naturaleza, buena gastronomía y muestras artísticas únicas. De esto último, cuevas prehistóricas como la de Altamira, la más famosa de todas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Cantabria también forma parte del Camino de Santiago. Esa vía nos permite ir encontrando espectaculares paisajes. A lo largo de la costa de hallamos más de 60 playas de arena fina y blanca en destinos turísticos como Laredo o San Vicente de la Barquera. Y en el interior, la estrella es el Parque Nacional de los Picos de Europa.

Santander es perfecta para pasar unas vacaciones en familia pues, además de los atractivos turísticos y gastronómicos, ofrece algunas alternativas ideales para los más pequeños. La ciudad encierra muchas ciudades, perfectas para descubrir.

La capital de Cantabria une paisajes verdes de montaña con la arena blanca de sus playas, edificios señoriales y construcciones palaciegas con arquitectura de vanguardia y un inconfundible eco de su tradición pesquera. Y por supuesto, en días de sol, sus playas: El Sardinero, Bikini, el Camello, Mataleñas o Los Peligros. Pero si ya la hemos recorrido, tenemos (al menos) ocho lugares para visitar a menos de una hora de Santander.

Santillana del Mar

Es uno de los lugares en los que uno desearía quedarse a vivir (pese a la gran afluencia turística). Es uno de los pueblos más bonitos de España, siempre está en las listas, por sus calles empedradas, sus casas porticadas y las flores cuidadas que adornan cada balcón. Y por su patrimonio –como la colegiata de Santa Juliana o las torres de Merino y Don Borja–. Su cercanía a la Cueva de Altamira es otro valor añadido.

Cueva de Altamira

Es una de las ‘maravillas’ de España. Es el primer lugar del mundo en el que se encontraron muestras de arte rupestre del Paleolítico superior. Bisontes, caballos, ciervos y misteriosos signos permanecen en sus paredes desde que fuera habitada, hace entre 35.000 y 13.000 años. A la gruta original de Altamira se puede acceder, pero… hay que tener paciencia. Estuvo cerrada a las visitas desde 2002, aunque desde 2015 puede visitarse: sólo cinco personas cada semana. En Santillana del Mar se puede recorrer una fiel reproducción.

Cueva del Soplao

Pero si de cuevas se trata, en Cantabria hay mucho más. La región es el paraíso de la espeleología en España, con cerca de 9.000 cuevas naturales. La mayoría se encuentran en el Alto Asón, un territorio que permite descubrir un entorno ciertamente diferente. Una de las más visitadas actualmente es la del Soplao.

Parque Natural de las Dunas de Liencres

Aparece en la desembocadura del río Pas y es uno de los más importantes enclaves dunares del litoral cantábrico, de gran interés paisajístico, geológico, botánico y faunístico. Existen numerosas poblaciones de aves (chorlitejo grande, correlimos común, chorlito gris o zarapito trinador) que eligen este lugar como estación de descanso en su recorrido migratorio. También, lagartos, culebras, víboras y anfibios.

Teleférico de Fuente Dé

El Corcal de Liébana es una gran opción para las familias, puesto que está situado a apenas 20 kilómetros del teleférico de Fuente Dé, una atracción de altura que sorprenderá a pequeños y mayores.

Parque de la Naturaleza de Cabárceno

Está emplazado en una antigua mina de extracción de hierro, en el valle del Pisueña, a sólo 17 kilómetros de Santander. Es conocido por el régimen de semilibertad de algunos animales. En especial después de la zona de los rinocerontes en ocasiones se pueden ver ciervos, gamos y monos de Gibraltar entre los vehículos de los visitantes. En 2016, el Cabárceno inauguró un teleférico que recorre todo el recinto.

Comillas

Comillas

Es un conjunto único enmarcado por un entorno natural y paisajístico de excepción. Puede presumir de ser cuna de inspiración de los mejores maestros modernistas. Gaudí, Martorell o Llimona dejaron impresa su huella en la localidad marinera. El Capricho de Gaudí, construido entre 1883-1885, parece salido de un cuento. Se trata de una residencia de verano con sus característicos azulejos con el relieve de girasoles.

Santoña y las anchoas

La anchoa es uno de los iconos gastronómicos de todo el Cantábrico. Su comercialización fue introducida en Santoña por mercaderes italianos a finales del siglo XIX. Dado su éxito, las amplias naves conserveras prolongan la villa hasta llegar al paseo marítimo.