La ciudad donde nació la Cruz Roja, el CERN marca el pulso de la ciencia y la ONU sigue escribiendo la historia
Ginebra tiene fama de ciudad ordenada, elegante y discreta (como la mayoría de las ciudades suizas) pero tiene varios ases en la manga que la convierten en algo muy especial. Basta pasar un par de días allí para descubrir que también sabe sorprender.
Aquí se puso en marcha la Cruz Roja, la diplomacia internacional ha encontrado una de sus grandes capitales y la ciencia sigue avanzando a pocos kilómetros del centro, en torno al CERN. Esa combinación de historia e investigación puntera hace que la ciudad se recorra saltando de una sorpresa a otra y que la perspectiva cambie en cada barrio.
Pequeña pero influyente
Ginebra destaca por todo lo que ha llegado a concentrar en muy poco espacio y es que esta ciudad suiza lleva mucho tiempo participando en algunas de las conversaciones más decisivas del mundo. A orillas del lago Léman y con los Alpes siempre cerca, esta ciudad suiza ha construido una personalidad propia en la que conviven el paisaje más reconocible del país con una influencia internacional difícil de igualar.
Una de las huellas más profundas de la ciudad está en su dimensión humanitaria. En febrero de 1863, en Ginebra, se reunió por primera vez lo que acabaría convirtiéndose en el Comité Internacional de la Cruz Roja. A partir de ahí, la ciudad quedó unida para siempre a la historia de la ayuda humanitaria moderna y al desarrollo del derecho internacional humanitario. Más de un siglo después, Ginebra sigue proyectando esa imagen de lugar ligado al diálogo, la mediación y la protección de las personas en tiempos de conflicto.
De la ayuda a la diplomacia
Ese mismo peso internacional se percibe también en el Palais des Nations, uno de los grandes símbolos de la ciudad y sede de la Oficina de las Naciones Unidas en la ciudad. Además, este 2026 la experiencia para el visitante sumará un nuevo atractivo con el Portail des Nations, el nuevo centro de visitantes de la ONU, presentado como un espacio inmersivo en el que conocer más a fondo la labor de esta organización. Su apertura está prevista para esta primavera.
Una mirada al futuro
Pero Ginebra no vive solo del peso de la historia o de la diplomacia. Muy cerca del centro, en la frontera entre Suiza y Francia, el CERN refuerza esa idea de ciudad conectada con el futuro. Fundado en 1954, este laboratorio es hoy uno de los mayores y más respetados centros de investigación científica del mundo y trabaja para comprender de qué está hecho el universo y cómo funciona, utilizando aceleradores y detectores de partículas de enorme complejidad.
Del futuro a la tradición
Junto a la ciencia más puntera y el debate internacional, en Ginebra también tiene mucho peso la tradición. Además de los relojes, emblema y seña del país, se suma uno de los grandes placeres: el queso. Así, tras empaparse de historia y palpar la ciencia, toca buscar una buena fondue y seguir uno de los rituales más sagrados de Suiza. Y, como estamos en Ginebra, mejor si ese homenaje gastro se disfruta con vistas al gran lago Léman.