El pueblo medieval de Liguria con callejones laberínticos y un puente que fascinó a Claude Monet
En un viaje a Italia no todo tiene que ser Roma, Venecia o Florencia. El país de la bota está salpicado de lugares especiales que se mantienen al margen de los turistas pero que, sin embargo, no han pasado desapercibidos para artistas que encontraron entre sus calles y monumentos la mejor inspiración. Uno de estos rincones es Dolceacqua, un pueblo de la región de Liguria con tesoros arquitectónicos que se funden con la naturaleza formando un decorado único. Si en tu próximo viaje fuera de España tienes previsto recorrer la Riviera italiana, te proponemos un pequeño desvío para conocer de primera mano este interesante pueblo que da la impresión de estar perdido en el tiempo.
Un pueblo que se disfruta sin prisas
El Castillo Doria y su conexión con el pintor impresionista Claude Monet, es uno de los motivos que nos animan a proponer una parada en este pequeño pueblo medieval del interior de Liguria. Enclavado entre las montañas y el río Nervia, lo primero que te sorprenderá nada más llegar es el silencio y tranquilidad que se respira en los caruggi, como se conoce en Liguria a las callejuelas estrechas de los pueblos. En ellas encontrarás también talleres de pintores y artistas que han decidido establecerse aquí seducidos por la belleza del lugar.
El castillo de Doria
Dolceacqua es famoso por su historia vinculada al castillo de Doria, que está restaurado y se puede visitar casi en su totalidad. Construido en el siglo XII, no solo es el símbolo del pueblo, también es uno de los principales monumentos de la zona. Ascendiendo hasta la cima de esta fortaleza, que perteneció a una antigua familia genovesa, podrás disfrutar de una panorámica espectacular sobre el valle del Nervia y el centro histórico. Para llegar hasta este castillo que retrató Monet en sus cuadros tendrás que recorrer un laberinto de callejuelas con arcos, escaleras y pasadizos serpenteantes.
El Puente Viejo que hizo famoso Monet
Pero el castillo no es el único lugar del pueblo que fascinó a Monet. Con su forma de joroba, este puente románico de piedra fue durante siglos el único acceso al casco antiguo. El pintor francés también lo inmortalizó en sus lienzos y lo definió como ‘una joya de ligereza’.
Y si nada más poner un pie en el pueblo la vista se te fue hacia el castillo, descubrirás que los atractivos de Dolceacqua van mucho más allá. Recorriendo las estrechas calles y plazas de esta localidad liguriense disfrutarás de otras joyas arquitectónicas como el Palazzo Luigina Garoscio, que alberga la biblioteca municipal y una galería de arte, la iglesia de Sant’Antonio Abate (del siglo XV) y placitas con encanto, como la Piazzetta dell’Armatore, que también llamarán tu atención.
Vinos locales y gastronomía
Situado en un enclave privilegiado marcado por los viñedos y olivos, Dolceacqua ofrece también otras interesantes facetas ligadas al enoturismo y la gastronomía. Las principales propuestas que encontrarás en las trattorias están ligadas a los sabores ligures, pero con influencias de la cercana Provenza. Platos como el conejo al estilo ligur (estofado con aceitunas taggiasca, hierbas aromáticas y piñones), las sciure cène (flores de calabacín rellenas de pure y verduras con pesto) o el fugasùn, una tarta salada con cebollas y hierbas.
Y no te vayas sin probar el Rossese de Dolceacqua, un vino tinto dulce y aromático que es tan popular que incluso tiene un monumento: una fuente de la que emana agua colorada imitando al vino, pero ¡ojo! que no es potable.
Otras interesantes localidades cercanas a Dolceacqua
La región de Liguria presume de albergar algunos de los pueblos más pintorescos de Italia. Aprovecha la visita a Dolceacqua para acercarte a conocer otros tesoros medievales que se encuentran muy próximos como Bordighera (a 11 kilómetros) y Aprilicale (a 7 kilómetros), este último también encaramado en una colina.