Ceuta, la ciudad española en tierra africana
Está a 15 millas náuticas de Algeciras, lo que se traduce en una hora de ferri. Junto a Melilla, son las dos ciudades españolas en África, algo que ya nos adelanta que la excursión va a ser diferente y muy enriquecedora. Por aquí han pasado fenicios, cartagineses, romanos, bizantinos, visigodos y portugueses, quienes conquistaron la ciudad en 1415. Dos siglos después, tras la Unión Ibérica (periodo en el que la Península Ibérica estuvo unida bajo la monarquía de los Austrias), Ceuta decidió seguir siendo fiel al reino de España y así ha sido hasta nuestros días.
Hoy, en menos de 20 km2, conviven cristianos, judíos, musulmanes e hindúes por lo que el ambiente es diferente al de cualquier otra parte de nuestro país. Así, Ceuta es una ciudad rica en patrimonio e historia.
Tras la muralla
Si hay un lugar que ayuda a entender Ceuta, su esencia y su historia, ese es el conjunto de las Murallas Reales. Son uno de sus grandes iconos y una forma muy clara de recordar que esta ciudad ha vivido siempre marcada por su posición estratégica. Su origen se remonta a época bizantina, aunque fueron ampliadas y transformadas después, especialmente durante la etapa portuguesa, hasta dar lugar a ese sistema defensivo de baluartes, galerías y fosos que hoy sigue impresionando.
El que es el monumento más visitado de la ciudad puede visitarse a pie, en barco e incluso en kayak, lo que permite hacerse una idea de las dimensiones del foso, uno de los pocos fosos navegables de Europa.
Siempre mirando al mar
Junto a las murallas, se abre el Parque Marítimo del Mediterráneo, uno de los grandes espacios de ocio de la ciudad y también una de sus imágenes más reconocibles. Situado en pleno centro, reúne más de 56.000 metros cuadrados de lagos de agua salada, cascadas, palmeras y soláriums, en un conjunto pensado para disfrutar del buen tiempo con el mar siempre muy presente.
Este parque fue una obra póstuma de César Manrique, concebida como una adaptación ceutí del Lago Martiánez tinerfeño. Esa mezcla entre agua, vegetación y arquitectura le da un aire de oasis urbano.
Más allá del Parque Marítimo, la ciudad cuenta con varias playas, como no podía ser de otra forma. Entre las más conocidas están La Ribera y El Chorrillo, muy céntricas y cómodas para no tener que pensarse mucho en qué momento uno deja el turismo de lado para darse un chapuzón.
Rico y diferente patrimonio
La Plaza de África es otro de los espacios representativos de la ciudad, aquí se encuentra la Catedral de Santa María de la Asunción. Levantada en un enclave con siglos de historia, dentro del espacio que en época portuguesa se conocía como ‘La Ciudad’. Muy cerca aparece también el conjunto escultórico de las Columnas de Hércules, una de las imágenes más reconocibles de Ceuta, que juega con ese mito de separación y unión entre Europa y África. Son obra del artista ceutí Ginés Serrán Pagán, tienen 7 metros de altura y pesan 4 toneladas cada uno, cifras con las que se posicionan como las esculturas en bronce de mitología clásica de mayores dimensiones del mundo.
Desde ahí, el paseo puede continuar por las calles más céntricas hasta llegar al edificio Trujillo, uno de los ejemplos del patrimonio arquitectónico que también deja huella en la ciudad, y seguir después hacia la Plaza de los Reyes, donde Ceuta muestra una cara más urbana y animada.