Ferris que convierten el viaje en una escapada inolvidable
Un crucero tiene algo profundamente idílico. Días de mar, tiempo para parar y cubiertas desde las que admirar el paisaje que cambia. Pero no siempre se puede organizar una escapada así, ya sea por presupuesto o por agenda. Aun así, hay ferris que consiguen acercarse bastante a esa idea. Travesías en las que el destino importa, sí, pero también el camino, el tiempo a bordo y esos paisajes que invitan a sentarse un rato y dejar que el viaje vaya a otro ritmo.
Por eso, al pensar en la próxima escapada, quizá convenga mirar un poco más allá del destino y fijarse también en cómo llegar. Porque hay travesías que convierten el traslado en parte de las vacaciones y hacen que el viaje empiece mucho antes de pisar tierra. Estas son cinco buenas ideas para surcar el mar y regalarse una pequeña escapada.
Santander – Portsmouth (Reino Unido)
El sur de Inglaterra tiene muchos ingredientes para una escapada redonda. Portsmouth, con su pasado naval y su ubicación junto al mar, puede ser la puerta de entrada perfecta a una ruta por esta parte del país, donde se mezclan ciudades históricas y paisajes costeros.
Hasta Reino Unido se puede llegar en avión o como lo hacían los primeros turistas y grandes aventureros, surcando los mares. En este caso, la ruta entre Santander y Portsmouth, operada por Brittany Ferries, convierte el desplazamiento en parte del plan. La travesía dura entre 28 y 32 horas, pero lo importante no es solo la duración, sino la propia experiencia de pasar tantas horas a bordo, dormir en camarote y ver cómo el paisaje cambia al ritmo de las olas.
Bilbao – Rosslare (Irlanda)
A Irlanda no siempre se entra por Dublín. Al sur del país, y especialmente en el condado de Wexford, es mucho más romántico llegar en barco. Esta zona forma parte de Ireland’s Ancient East y reúne los básicos del paisaje irlandés: una costa verde, faros, castillos y pueblos.
La ruta entre Bilbao y Rosslare, operada por Brittany Ferries, se acerca bastante a la idea de un minicrucero, no solo por las horas de travesía, sino también por la propia vida a bordo. Restaurantes, espectáculos, una amplia cubierta en la que ver atardecer y camarotes en los que descansar antes de empezar la ruta por tierra. El viaje dura unas 27 horas y el precio del billete ronda los 150 euros.
Newcastle – Ámsterdam
La ruta entre Newcastle (al norte de Londres) y Ámsterdam, operada por DFDS, dura unas 17 horas y cuesta unos 70 euros. Esta travesía destaca por la posibilidad de ver atardecer en Reino Unido y levantarse listo para conocer la capital de Países Bajos. Eso sí, no todo es dormir en este trayecto ya que el barco cuenta con restaurantes, bares, tiendas y entretenimiento en directo, además del camarote incluido en la tarifa básica. Lo más llamativo de este viaje es esa combinación entre comodidad y sensación de escapada: cenar a bordo, dormir en el mar y despertarse a las puertas de una de las ciudades más atractivas de Europa.
Tallin-Helsinki
Hay pocos trayectos en ferry tan tentadores como este. En muy poco tiempo permite enlazar dos capitales bálticas con mucha personalidad y convertir el desplazamiento en una parte más de la escapada. Tallin, con su casco histórico medieval, y Helsinki, más abierta, luminosa y muy volcada al diseño y al mar, forman una combinación muy agradecida para una escapada corta o para un viaje algo más largo por el norte de Europa. Además, la frecuencia de salidas hace que resulte fácil encajarlo en casi cualquier ruta.
La travesía entre Tallin y Helsinki dura entre 2 y 3,5 horas, según la compañía y el barco, lo que permite tener un paisaje con tierra de fondo casi todo el trayecto. Así, hay momentos en los que no se sabe a dónde mirar o qué lado del barco ofrece una vista más atractiva.
Islas griegas
En Grecia, el ferry no siempre es solo una forma de llegar, sino una parte esencial del propio viaje. Basta enlazar un par de islas para lograr una vacaciones de ensueño en la que no falten pueblos blancos apareciendo en el horizonte y ese mar azul oscuro tan característico del país heleno. Una ruta entre Paros, Naxos y Santorini encaja especialmente bien en esa idea, porque une algunas de las imágenes más reconocibles de las Cícladas y permite convertir cada traslado en un pequeño placer.
En cuanto al trayecto, aquí no hay una única duración ni un único precio, porque depende de la combinación elegida y de la compañía.