Uno de los Paradores más bonitos de España ha reabierto: está en un imponente palacio del siglo XIII
Paradores cuenta con un centenar de alojamientos alrededor de toda España (más uno en Portugal), y la mayoría de ellos se enclavan en edificios históricos de una belleza innegable. Uno de los mejores ejemplos es el Parador de Olite, el único hotel de la cadena en Navarra y que se ubica en uno de los castillos más impresionantes de la Península Ibérica, y además acaba de reabrir sus puertas a los huéspedes tras más de un año y medio cerrado.
A lo largo de 17 meses se han llevado a cabo numerosas remodelaciones en este hotel de fantasía ubicado en una fortaleza con 800 años de historia que fue hogar de reyes y que desde hace justo seis décadas acoge uno de los hoteles más espectaculares del territorio nacional. A pesar de las remodelaciones, el alojamiento mantiene esa esencia medieval que tanto le caracteriza y que tanto ha sorprendido a los clientes que se han alojado en él a lo largo de estos 60 años.
Las obras en el Parador de Olite
El Parador de Olite se cerró al público en el mes de octubre del año 2024 para ser sometido a trabajos de restauración estructural: se han reformado tanto las cubiertas como la carpintería de la zona exterior, mientras que en el interior se han cambiado tanto las habitaciones como los baños de este alojamiento de cuento de hadas. Además, también se han mejorado zonas del personal (sobre todo en temas de climatización) para que la atención a los huéspedes pueda ser todavía más excelsa.
El coste total de la reforma ha sido de unos 8,6 millones de euros, los cuales se han invertido en mejorar este hotel de ensueño que está considerado uno de los más bonitos de toda España y que ahora vuelve a estar abierto para todos los amantes del turismo rural que quieran hacer una escapada de fin de semana al norte de la Península Ibérica y descubrir uno de los pueblos navarros más apasionantes.
El Palacio Real de Olite se enclava en una fortaleza del siglo XIII que, a su vez, se erigió sobre unas antiguas ruinas romanas que databan del siglo III. Este tesoro arquitectónico de Navarra tiene influencias de numerosos estilos, desde elementos arquitectónicos franceses que se implementaron con la reforma promovida por el rey de Navarra Carlos III en el siglo XV hasta el gótico, muy presente en este palacio defensivo que fue hogar de la monarquía navarra hasta principios del siglo XVI.
El Parador cuenta con 43 maravillosas habitaciones que combinan esa esencia medieval que caracteriza al fortín con las comodidades contemporáneas, así como con un magnífico restaurante en el que se pueden degustar productos locales que deleitan a los paladares más exigentes; desde finales de mayo, ya se puede volver a disfrutar de este extraordinario hotel navarro tras más de año y medio cerrado.