El paraíso portugués donde tienen casa Harry y Meghan Markle: playas salvajes, lagunas y mucha calma

De norte a sur, Portugal es uno de los países que más tienen que ofrecer. Su cercanía con España, su potente gastronomía y con unos precios más asequibles que en otros lugares de moda, hacen que este país vecino se cuele siempre entre nuestros favoritos. Pero esta vez dejamos atrás las turísticas Lisboa y Oporto para adentrarnos en la costa del Alentejo, una zona de playas salvajes y pueblitos pesqueros que ha seducido a famosos como el príncipe Harry y Meghan Markle, quienes han encontrado en la tranquilidad de Melides su lugar predilecto de vacaciones. Siguiendo el ritmo pausado de los alentejanos, te animamos a disfrutar de los mejores planes recorriendo este rincón portugués que cuenta con uno de los litorales mejor preservados de Europa.

Melides, el Portugal más auténtico

Una de las mejores bazas del Alentejo portugués es que todavía cuenta con rincones semisecretos donde disfrutar de la auténtica tranquilidad para unas vacaciones sin pretensiones.

Nuestra primera parada será en Melides, un pueblo menos conocido que Comporta, pero del que ya se empieza a hablar mucho. Y aunque en los últimos años su paisaje se ha visto alterado con la construcción de villas y hoteles de lujo, como el del diseñador francés Christian Louboutin, Melides no ha perdido ni su atmósfera íntima ni su autenticidad manteniéndose como uno de los destinos preferidos de los lugareños.

Su entorno privilegiado, su larguísima playa de arena dorada con pintorescas cabañas de madera y paja, las dunas y una laguna preservada lo sitúan como uno de los destinos más codiciados de la costa alentejana.

Y aunque los principales protagonistas de Melides son el entorno de naturaleza virgen y las inmesas playas de color azul intenso, te animamos también a disfrutar durante unas horas de este pequeño y encantador pueblo adentrándote en sus plazas y callejuelas de casas encaladas con las típicas fachadas en blanco y azul. Y por supuesto, no te vayas sin hacer una parada en alguno de los cafés locales donde sentirás que el tiempo trascurre a un ritmo suave.

Santo André, una de las últimas playas vírgenes

A tan solo 8 kilómetros nos espera otro rincón salvaje e incluso con menos gente, en el que no echarás en falta el viento del Atlántico que durante tu estancia estará siempre presente. En esta área natural protegida de lagunas y dunas que abarca unos 15 kilómetros cuadrados, el mejor plan es observar aves, realizar senderismo por las dunas y disfrutar de una tranquilidad que resulta difícil de encontrar en cualquier otro lugar de vacaciones. Además, la mezcla de mar agitado con las aguas tranquilas de la laguna, lo convierten en el lugar ideal para los amantes del windsurf, el piragüismo y los paseos a caballo por la playa.

La mejor base para explorar el Alentejo

Y si además de realizar actividades al aire libre, tu plan principal es desconectar, te recomendamos alojarte en este pequeño paraíso donde nadie perturbará tu descanso. Nuestra recomendación: el Amarello Hotel Praia Santo André, a tan solo 5 minutos a pie del mar y la laguna. Este hotel de estilosas estancias en las que se ha cuidado hasta el más mínimo detalle es la mejor base para explorar la zona. Además, cuenta con una azotea con impresionantes vistas al Atlántico, y en su restaurante se puede disfrutar de una experiencia gastronómica a base de cocina marinera de tradición alentejana.

Paisajes, arte y vino

Respirar aire puro, desconectar, pasear… pero también estamos en una zona donde los viñedos marcan el paisaje. Así que abandonamos la costa con dirección a Vidigueira (en el distrito de Beja) para adentrarnos en el interior vinícola del Alentejo. Aquí, entre paisajes que recuerdan a la Toscana, visitaremos la Quinta Quetzal, un complejo bodeguero muy especial que cuenta con un museo de arte contemporáneo y un restaurante donde disfrutar también de una experiencia gastronómica muy completa en un ambiente sofisticado. Sin duda, el mejor capricho para finalizar el viaje.