El nuevo Geoparque Mundial de la UNESCO está muy cerca de España y en una de las zonas más turísticas
En el año 2015, la UNESCO creo la red de Geoparques Mundiales con el objetivo de proteger espacios naturales de enorme importancia alrededor de todo el mundo. Desde entonces, hasta 18 enclaves han obtenido dicha condecoración en España, mientras que en el país vecino, Portugal, ya suman siete en la lista tras la última incorporación hace apenas unos días, que no es otra que la del Geoparque Mundial de Algarvensis.
Como su propio nombre indica, este espectacular entorno natural se encuentra en la conocida región del Algarve, pero dista mucho de la imagen que tienen muchos en su mente de una de las zonas más turísticas del país luso. En este geoparque no hay ni rastro de preciosas playas, aguas cristalinas y pintorescas poblaciones a orillas del océano, sino que se caracteriza por sus estampas montañosas que parecen de un lugar muy alejado de la parte más septentrional de la geografía portuguesa.
Geoparque de Algarvensis: el gran secreto del Algarve
El Geoparque Mundial de Algarvensis es uno de los 12 que se han sumado al listado recientemente, así como el más cercano a España de todos ellos. Dista mucho de las estampas más célebres de la zona, ya que se extiende a lo largo de más de un tercio del territorio total del Algarve (unos 1.300 kilómetros cuadrados) y no hay ni rastro del Atlántico, pero sí que comprende parte del municipio de Albufeira, así como de Loulé y Silves.
Este maravilloso entorno puede presumir de tener un patrimonio geológico de más de 350 millones de años, como se afirma en el portal turístico de la región, y por tanto, en él se ocultan auténticos tesoros de tiempos inmemoriales, como fósiles de dinosaurios. Además, cuenta con una enorme biodiversidad tanto de flora como de fauna, lo que le hace todavía más especial y un destino ideal para los amantes de la naturaleza.
Entre las formaciones geológicas que se pueden encontrar en Algarvensis destacan joyas como Rocha da Pena, de unos 480 metros de altura, o el ‘gres de Silves’, tremendamente peculiar debido a su color rojizo, el cual también sobresale en el castillo del mismo nombre. Además, en los pueblos que se ubican dentro de él, se puede disfrutar de una cultura y una gastronomía sumamente apasionantes que dejan una huella imborrable en quienes se aventuran a conocerlas.
Tampoco se debe obviar una impresionante mina de sal que se adentra más de 230 metros en el corazón de este geoparque, así como las muchas rutas de senderismo que discurren por este extraordinario paraje y que van a parar a lugares tan imponentes como la falla de San Marcos, que también tiene 350 millones de años, o Fonte Benémola, donde el agua es el protagonista; todo ello hace de Algarvensis un lugar único en la Península Ibérica, y lo mejor es que está a menos de una hora de España.