Reabre un majestuoso Parador situado en un castillo medieval que parece sacado de un cuento de hadas

El patrimonio de la localidad de Olite está marcado por su impresionante Palacio Real, una magnífica construcción que otorga al lugar un aire de cuento de hadas. Además de visitar este castillo del siglo XV, tenemos la opción de dormir en él, y es que en su ala más antigua acoge un Parador de Turismo, un hotel donde sumergirnos de lleno en la historia y en la vida palaciega de hace siglos.

Este hotel de 3 estrellas acaba de reabrir sus puertas después de una reforma integral que se ha extendido a lo largo de 17 meses. Con estos trabajos, se buscaba «mejorar la eficiencia energética, el confort de los huéspedes y el realce de la monumentalidad del edificio«, según detallan desde el Ministerio de Industria y Turismo. Por ejemplo, se han reformado las cubiertas, se ha sustituido la carpintería exterior y su han remodelado integralmente las habitaciones y baños.

Un lugar de retiro de estilo gótico y mudéjar

Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Trastámara ordenaron la construcción del Palacio Real de Olite en el 1402. Las obras duraron 22 años, dando como resultado un complejo monumental con siete torres, una muralla, patios y extensos jardines. El estilo arquitectónico presenta claras influencias del gótico francés en el exterior, mientras que la lujosa decoración interior tenía rasgos del arte mudéjar.

Concebido para ser un lugar de retiro, no para la defensa, el palacio se convirtió en la corte de los reyes navarros hasta su incorporación a la Corona de Castilla en 1512. Este está formado por el Palacio Viejo y el Palacio Nuevo, a los que se suman las ruinas de la Capilla de San Jorge.

El Palacio de Olite fue nombrado Monumento Nacional en 1925 y a día de hoy, es la sede de eventos culturales como el Festival de Teatro que se celebra cada verano y o las fiestas medievales de la ciudad navarra.

Decoración antigua y cocina regional navarra

En el ala más antigua, el llamado Palacio Viejo, es donde encontramos el Parador de Olite. El hotel traslada a los huéspedes a otra época a través de su arquitectura y su decoración con armaduras, tapices, lámparas de forja y artesonados. Además de galerías, arcadas y cómodas habitaciones, el alojamiento cuenta con salas de conferencias y reuniones, y un espacio gastronómico.

También dispone de un restaurante de cocina regional navarra donde probar productos de la huerta local. Destacan las alcachofas, los espárragos, las pochas, los pimientos, la txistorra, quesos del Roncal e Idiazábal, cordero al chilindrón y el bacalao ajoarriero. El toque dulce nos lo dan postres como la cuajada, los canutillos y la leche frita.