Una de las casas más curiosas del mundo está en Europa: levantada en medio de un río desafiando la gravedad

A lo largo y ancho del planeta hay muchas casas peculiares que no tienen nada que ver con las curiosas viviendas ni de las grandes ciudades ni de los pequeños pueblos. Estas construcciones de extraña arquitectura se han convertido bien en alojamientos turísticos (en España hay numerosos ejemplos) o en lugares de interés en sí mismos, ganando una popularidad merecida debido a su singularidad.

Ese es justo el caso de la Casa Drina, una pequeña cabaña ubicada en la frontera entre Serbia y Bosnia-Herzegovina (aunque en territorio serbio) que está erigida en el medio del cauce del río que la da nombre. Lo curioso no es que esté levantada en una pequeña isla fluvial, sino que está construida sobre una piedra en medio de las aguas, desafiando una gravedad que constantemente parece estar a punto de derrumbarla.

Casa Drina, la cabaña de Serbia en pleno cauce de un río

La Casa Drina es una pequeña cabaña de madera y de tejado verde ubicada a las afueras de la ciudad de Bajina Basta, muy cerca del Parque Nacional Tara. La construcción se alza sobre un pequeño peñasco del río Drina, lejos tanto de la orilla serbia como de la orilla bosnia, creando una estampa sumamente peculiar que cada vez más curiosos quieren retratar.

El origen de esta singular casa se remonta a finales de la década de los 60, en concreto al año 1968, cuando un grupo de jóvenes locales acudían a la roca para descansar después de pasarse horas nadando en el río. Debido a la asiduidad, decidieron construir un pequeño refugio en la formación rocosa, llevando los tablones de madera en barco y erigiendo, sin saberlo, uno de los sitios más extraordinarios de la zona occidental de Serbia.

A lo largo de esas casi seis décadas, la Casa Drina ha sido destruida en varias ocasiones debido a las constantes crecidas del nivel del río, pero siempre ha sido reconstruida por los propios vecinos de la localidad, ya que lo consideran un emblema más. En los últimos años, miles de curiosos se han acercado al río Drina para contemplar con sus propios ojos esta singular cabaña que desafía la gravedad.

Eso sí, no se puede visitar la Casa Drina como tal, ya que sigue teniendo un uso recreativo, por lo que la única manera de poder verla un poco más de cerca, no desde alguna de las dos orillas, es realizando una excursión en embarcación que lleva a los pasajeros a apenas unos metros de la roca sobre la que se asienta, sobre todo durante los meses de verano.