La ciudad más bonita de China y una de las mejor conservadas está en el sur
China es tan grande y tiene tanto para descubrir que más vale organizarse bien para no perderse ninguno sus múltiples tesoros milenarios. Así que si estás planeando unas vacaciones fuera de España con destino al gigante asiático, te recomendamos incluir una parada en Fenghuang, una antigua ciudad de la provincia de Hunan que con sus casas de madera sobre pilotes a orillas del río Tuojiang recrea una auténtica imagen de postal. Te bastará poner un pie entre sus laberínticas callejuelas para comprender porqué este destino está considerado uno de los tesoros turísticos más preciados de China.
Una de las ciudades antiguas más bellas de China
Un casco antiguo Patrimonio Mundial de la UNESCO, calles sinuosas y palafitos son las imágenes más icónicas de esta antigua ciudad que luce como ninguna otra con su arquitectura construida principalmente con madera y piedra.
Los lugares más interesantes los encontrarás a lo largo de la ribera del Tuojiang: la fortaleza, el Puente Hong (Puente Arcoíris), la pagoda Wangming y los senderos pavimentados que cruzan el río, donde te encontrarás con jóvenes chinas vestidas con trajes tradicionales buscando su mejor ángulo para hacerse una foto. El recorrido por las calles del centro te conducirán hasta la muralla de Fenghuang cuyos restos defensivos rodean buena parte del casco histórico. No pierdas la ocasión de pasear por lo alto de sus muros para disfrutar de una bella panorámica de los tejados tradicionales y el entorno natural que rodea la ciudad.
Casas construidas sobre pilotes
Uno de los principales atractivos de Fenghuang son los Diaojiaolous, viviendas tradicionales de madera levantadas sobre pilotes que son típicas del sur de China. Pero no te quedes solo en la zona de río, porque la ciudad está repleta de pintorescos callejones que esconden el alma más auténtica de China y con una atmósfera que cambia radicalmente del día a la noche. Por esto, te recomendamos que dediques al menos un par de días a este destino para ver cómo se transforma al atardecer cuando las farolas se encienden y el río y los tejados se iluminan. Además, es en este momento cuando las calles se llenan de trasiego y los restaurantes (e incluso discotecas) rompen la paz y la tranquilidad que se respira durante el día.
Dos cosas que hay que hacer en Fenghuang
Como a la mayoría de los turista, seguro que a ti también te apetecerá cruzar el río Tuojiang saltando sobre las piedras del Ta Bu o Puente de Piedra Saltante. Eso sí, es recomendable tener cuidado porque es una zona en la que fácilmente se puede resbalar por lo que se necesita tener cierta destreza.
Una vez cumplida esta tradición, te animamos a disfrutar de un relajante trayecto por el río navegando en una embarcación tradicional. El viaje dura unos 20 minutos y te lleva hasta la Pagoda Wanming, uno de los edificios más bellos de la ciudad. Si el recorrido lo haces por la noche, podrás disfrutar del ambientazo de la ribera y la belleza de los puentes iluminados.
Los puentes de Fenghuang
Además de ver los puentes durante el paseo en barco, también merece la pena disfrutarlos desde tierra. El Puente Arcoíris (también conocido como Puente Hong Qiao), cubierto y de dos pisos, es famoso por su singular diseño arquitectónico. Construido en madera y piedra durante la dinastía Ming, alberga en su interior tiendas y cafeterías y ofrece una bella panorámicas del río Tuojiang, aunque para acceder a las vistas de la segunda planta tendrás que pagar.
Una gastronomía de sabores intensos
Probar la gastronomía de la zona será fácil porque hay restaurantes por todas partes, además de muchísimos puestos de comida callejera y vendedores ambulantes. Los mariscos y pescados son bastante populares en una cocina que se caracteriza por los sabores intensos, agrios y picantes influenciados por las etnias Miao y Tujia. Entre los platos más tradicionales están los fideos con sangre de pato (tiras de arroz con caldo picante y sangre de pato coagulada) o el tofu apestoso, que es un bocadillo callejero muy popular con tofu frito, salsa de chile, cilandro y sabor intenso.