7 escapadas a menos de una hora de Madrid: pueblos con historia y arquitectura sorprendente
Todos sabemos que, de Madrid al cielo, que la capital tiene planes para todos y para cualquier momento. Que es una ciudad que nunca duerme y en la que siempre hay una cola, un estreno y una inauguración, pero esa no es la única ventaja de la capital. Hay una ventaja más que no siempre es valorada, las maravillas que hay a su alrededor y lo fácil que es pasar de un semáforo a unas murallas medievales o una plaza llena de historia.
A muy pocos kilómetros el plan perfecto pasa por una interesante visita, una tranquila comida y un paisaje diferente. Todo, sabiendo que llegarás a cenar a casa. Estas siete escapadas cercanas demuestran que no siempre hace falta planear un gran viaje para descubrir lugares con encanto. Y, también, que no solo Aranjuez o Alcalá de Henares son sitios interesantes cerca de la capital.
Colmenar de Oreja
Mucho se habla de Chinchón, pero poco de este pequeño pueblo ubicado a muy pocos kilómetros de él y con el que comparte muchas cosas, aunque con bastantes menos visitantes. Declarado conjunto histórico-artístico, Colmenar de Oreja conserva una de las plazas mayores más bonitas del sureste madrileño. Sus soportales de piedra y su trazado irregular recuerdan el pasado medieval del pueblo. Además de pasear por el casco histórico, merece la pena acercarse a sus antiguas canteras y a las bodegas de la zona, donde se elaboran vinos con denominación de origen.
Buitrago del Lozoya
A unos 75 kilómetros de Madrid, Buitrago del Lozoya sorprende por su espectacular recinto amurallado medieval, uno de los mejor conservados de la región. Ya desde la propia A1 se aprecia que es un lugar muy especial en el que merece la pena parar. El río Lozoya rodea el casco histórico y crea una estampa muy fotogénica que invita a pasear sin prisa. Dentro de las murallas se encuentra también el castillo de los Mendoza y un pequeño pero curioso museo dedicado a Picasso, con obras que el artista regaló a su barbero, natural del pueblo.
Nuevo Baztán
A unos 50 kilómetros de Madrid en dirección Valencia se encuentra uno de los proyectos urbanos más curiosos del siglo XVIII. El empresario navarro Juan de Goyeneche quiso crear aquí una ciudad industrial modélica y encargó el diseño al arquitecto Churriguera. El resultado fue un elegante conjunto barroco presidido por el Palacio de Goyeneche y la iglesia de San Francisco Javier, que hoy forman uno de los conjuntos históricos más interesantes de la Comunidad de Madrid y, también podemos decir, que más desconocidos.
Boadilla del Monte
Suena a lugar residencial y es que pocos conocen el que es el monumento más importante de la zona. A apenas media hora de Madrid se levanta el Palacio del Infante Don Luis, un edificio neoclásico construido en el siglo XVIII para el Infante Don Luis de Borbón, hermano del rey Carlos III. El edificio, obra del arquitecto Ventura Rodríguez, destaca por su elegancia y por los jardines que lo rodean. Hoy es un espacio cultural donde se celebran exposiciones y conciertos, y un buen punto de partida para pasear por el casco antiguo de Boadilla del Monte.
Patones de Arriba
A unos 70 kilómetros, es uno de los pueblos más pintorescos de la región. Sus casas de pizarra negra, sus calles empinadas y las vistas sobre la sierra lo convierten en un destino muy popular para una excursión de fin de semana. La tradición local cuenta que el pueblo tuvo durante siglos su propio «rey», una figura simbólica que gobernaba esta pequeña comunidad aislada y que, según la leyenda, pasó desapercibida incluso durante la invasión napoleónica.
Navalcarnero
A poco más de media hora de Madrid, es uno de esos pueblos que conservan el ambiente de las villas castellanas antiguas, es decir, que, a pesar de estar muy cerca de la capital, la vida sigue siendo tranquila y tradicional. Su gran protagonista es la Plaza de Segovia, una amplia plaza porticada rodeada de casas de colores que se llena de ambiente los fines de semana, donde tomar el aperitivo es algo casi sagrado para locales y visitantes. Desde allí parten varias calles por las que perderse para ir descubriendo iglesias, bodegas y pequeñas tabernas. No es casualidad: la localidad ha estado ligada durante siglos al cultivo de la vid y sigue siendo un buen lugar para probar la gastronomía tradicional de la zona.
Tembleque
Aunque ya en la provincia de Toledo, Tembleque está justo a una hora de Madrid (dependiendo del tráfico, claro). Su plaza mayor, completamente porticada y con balcones de madera, es una de las más llamativas de Castilla-La Mancha. El conjunto mantiene el aire de los antiguos corrales de comedias y suele ser escenario de fiestas y celebraciones que llenan el pueblo de ambiente.