La ciudad puerta de entrada a castillos y viñedos que es una de las más antiguas de Alemania

Alemania siempre es un destino ideal cuando lo que se busca es una mezcla de historia, patrimonio medieval y vanguardia. Si estás planeando un viaje fuera de España hacia tierras germanas y te apetece alejarte de las ciudades de siempre, en Coblenza, con sus 2.000 años de antiguedad, encontrarás una ciudad encantadora y cómoda, de esas que no te complican la vida. Y si te preguntas cuáles son sus puntos fuertes, además de pasear por las románticas callejuelas de su ciudad vieja y descubrir sus casas de entramado de madera podrás sumar experiencias con una excursión en barco a lo largo del flamante Rin.

El ambiente de la Ciudad Vieja

Entre casas de época y plazas silenciosas comenzamos a descubrir Coblenza por su coqueto casco antiguo marcado por calles estrechas y una atmósfera en la que reina la tranquilidad. A pesar de haber sido destruido durante la Segunda Guerra Mundial, lo que encontrarás en el centro histórico es un paisaje urbano que ha sido perfectamente reconstruido respetando el pasado y añadiéndole toques de modernidad. Es alrededor de la Iglesia de Nuestra Señora donde podrás ver algunas de las casas de entramado de madera más hermosas y que son, además, uno de los principales atractivos de este destino.

Deambulando por las calles cercanas al río Mosela llegarás hasta la Florinskirche, una de las plazas más bonitas de la ciudad, con algunas casas de colores y una sencilla iglesia medieval del siglo XII. Pero la plaza más importante es la Jesuitplatz, en pleno casco antiguo, alberga el Ayuntamiento del siglo XVII y la fuente Schangelbrunnen, con la estatua de bronce de un niño que lanza un chorro de agua a los transeúntes cada pocos minutos.

Dormir dentro de una impresionante fortaleza

Pero si hay un lugar icónico en Coblenza es la Fortaleza de Ehrenbreitstein, una enorme construcción prusiana que se alza sobre la ciudad y las aguas del Rin y es una de las que tiene más tamaño de Europa. Para visitarla hay un teleférico que durante el recorrido garantiza estupendas vistas sobre el casco antiguo, el río Mosela desembocando en el Rin y los viñedos sobre las laderas. Y si buscas un alojamiento especial, dentro de estas murallas históricas hay un albergue donde se puede pasar la noche por poco dinero y también un museo con diferentes salas dedicadas a la arqueología y la fotografía.

La Basílica de San Castor

Es la iglesia más antigua y posiblemente más bonita de la localidad. Levantada en el lugar donde se firmó el Tratado de Verdún (el que dividió el reino de Carlomagno), este templo medieval (del siglo IX) tuvo que ser reconstruido tras la guerra. Está rodeado de jardines, y si el exterior destaca por su belleza, igual de bonita es su nave interior decorada con coloridas bóvedas.

Arte contemporáneo en un entorno histórico

Justo detrás de San Castor se encuentra uno de los museos más destacados de la ciudad: el Ludwig Museum Koblenz, de arte contemporáneo. Un edificio del siglo XIII que formaba parte de un gran complejo y fue el único que sobrevivió a los bombardeos de los aliados. La entrada cuesta 6€.

Un crucero por el Rin

La mejor manera de añadir un plus a este viaje es realizar una travesía por las aguas del que es uno de los ríos más importantes de Europa. Un placer que se extenderá durante un par de horas y que te permitirá captar algunas de las instantáneas más bellas del viaje con los castillos y palacios del Valle del Rin como principales protagonistas del paisaje. Cuesta sobre 20€.