El pueblo asturiano con las mejores olas, una piscina marina y la tranquilidad más que garantizada
Asturias es famoso por sus pueblos, unos de esencia marinera y otros de montaña, pero todos situados en medio de paisajes de infarto que son auténticos paraísos para la desconexión. Cudilleros, Luarca, Llanes… la lista de tesoros rurales en el Principado es casi interminable. Y entre tantas opciones estupendas hay un destino muy acogedor que también merece ser visitado. Se trata de Tapia de Casariego, una villa costera con un encanto muy especial donde las olas, la piscina natural de agua salada y la buena mesa serán protagonistas de una escapada que va a dar mucho de sí.
Disfrutar del relax en Tapia de Casariego
Si lo que buscas es relax, tranquilidad y descanso, elegir este pequeño pueblo marinero será un acierto total. Rodeado por el mar abierto, la estampa que ofrece del horizonte es realmente espectacular. Una imagen que podrás disfrutar desde su paseo marítimo (Paseo de la Guardia) que es, además, uno de los lugares más agradables para pasear. Aquí no te pierdas el mirador de ‘Os Cañois‘ que se asienta sobre un fortín defensivo y ofrece impresionantes vistas panorámicas al puerto, a la villa marinera y al faro de la Isla de Tapia.
Durante la visita al casco histórico podrás ver el edificio del Ayuntamiento, de estilo neogótico y construido en 1864, y la iglesia de San Esteban, con una gran torre que se puede divisar desde cualquier punto de la localidad. Después te aconsejamos acercarte hasta el Barrio de San Esteban (el barrio de pescadores) que destaca por sus calles empedradas, casas de colores y su pequeña ermita.
Gastronomía marinera
Tras recorrer este barrio y el de San Blas (el más antiguo), acércate hasta el puerto, la zona más animada del pueblo donde se concentra la mayoría de bares, sidrerías y restaurantes. Es también el mejor lugar para hacer un alto y disfrutar de la buena mesa asturiana con productos frescos del mar. Entre la variedad de platos de pescados y mariscos que encontrarás te recomendamos que no te vayas sin disfrutar de una buena caldeirada, la propuesta más típica que encontrarás en todos los restaurantes.
Junto al puerto y unida por un espigón de 100 metros, verás también la isla de Tapia, donde está el faro (del siglo XIX), que es otra de las joyas de la localidad.
Playas surferas y muy tranquilas
El paseo marítimo es un punto clave para acceder a alguna de las cuatro playas de Tapia. Pequeñas y muy tranquilas son perfectas para disfrutar no solo del baño, también de relajantes paseos en cualquier momento del año con el sonido de las olas como principal compañía. Su poderoso oleaje ha convertido a Tapia de Casariego en un referente para la comunidad surfera con la celebración de afamados campeonatos a lo largo del año.
Una piscina con aguas del Cantábrico
Uno de los principales atractivos turísticos de este destino lo encontrarás también en el paseo marítimo. Se trata de la peculiar piscina de agua salada, situada en una antigua cetárea rehabilitada. Para llegar a esta zona de baño hay escaleras y rampas de madera y el acceso es gratuito.