De ‘La Última Cena’ a las terrazas del Duomo: las experiencias que no puedes perderte en Milán
Italia es uno de los países más recurrentes para aquellos viajeros insaciables con el arte y la cultura. Pero también es mucho más. De hecho, entre sus fronteras encontramos una ciudad cosmopolita y sofisticada que se ha convertido en la Meca del diseño y la moda. Hablamos de Milán, en la región de la Lombardía.
Con un imponente Duomo y unas aclamadas Galleria Vittorio Emanuele, la ciudad también presume de tener una de las obras pictóricas más importantes del arte, La última Cena, de Leonardo da Vinci. Aunque no hay tanto overbooking con las reservas de experiencias turísticas como ocurre en Roma, hay actividades que merece la pena organizar de antemano para no quedarnos sin pases.
Una de ellas es, precisamente, la visita al famoso cuadro de Leonardo da Vinci. Dado el estado de la pintura y para garantizar su conservación, el acceso es muy restringido y siempre con visita guiada. Por ello, suele haber poca disponibilidad. Lo más recomendable es contratar una visita guiada con operadores como Civitatis. En este caso, la reserva da acceso al templo sin cola y una visita de una hora para descubrir la historia de este icono del arte.
Si quieres una opción más completa, el mismo operador ofrece un recorrido de tres horas por la ciudad que incluye la visita a La última cena, además de un paseo por el centro histórico para conocer los secretos de la Catedral, las galería, la Vía Dante, el teatro Alla Scala y el castillo Sforzesco.
Otras actividades imprescindibles
Igual de imprescindible me parece disfrutar de las vistas de la ciudad desde las terrazas de su emblema, el Duomo. En este tour con subida a la terraza nos podemos adentrar en la quinta catedral gótica más grande del mundo, cuya construcción estuvo marcada por numerosas desgracias. Por último, sus terrazas ofrecen una vista panorámica inigualable. Por su parte, Get Your Guide ofrece una entrada combinada para la catedral y sus terrazas sin guía. También se puede acceder solo a estas, sin visitar el interior del monumento.
Si nos gusta descubrir la ciudad por libre, siempre recomendamos el realizar un free tour que nos ofrezca una visión de todos los atractivos y la historia fundamental del destino. Con cerca de tres horas de duración, este recorrido a pie contempla los principales atractivos de la ciudad. Y si quieres huir un poco de los enclaves típicos, el free tour por la Milán desconocida recorre otros puntos de interés como la Piazza degli Affari (donde está la Bolsa italiana) o las Columnas de San Lorenzo.
También muy interesante es el free tour por Navigli, el barrio de los famosos canales que está repleto de terrazas y lugares para tomar el aperitiv italiano. De hecho, se trata de una de las zonas con más ambiente de la ciudad y acercarse hasta allí al atardecer es mágico. Si te animas, puedes realizar un paseo en barco por los canales que diseño el propio Da Vinci.
Por último, si se dispone de más días, merece la pena acercarse hasta el lago Como, el destino de una de las excursiones más típicas de la zona. Por experiencia (y eso que fui en temporada muy baja) puedo decir que es un poco caótico el funcionamiento de los barcos que te llevan de un pueblo a otro mientras recorres el lago y observamos el paisaje alpino. Así que mi recomendación es optar por excursiones organizadas.
En Civitatis ofrecen una que incluye las visitas a Lugano y Bellagio, dos de los pueblos con más encanto de la zona. Incluye transporte desde Milán y un completo recorrido por alguno de los lugares más emblemáticos, con tiempo libre incluido en cada una de las paradas.