El espectacular pueblo peatonal entre montañas nevadas al que solo se llega en teleférico
Suiza está repleta de pueblecitos encantadores que parecen sacados de una película, y es que en el país helvético hay centenares de pintorescas localidades ocultas entre las altas y escarpadas montañas de los Alpes. Una de las más especiales es la villa de Mürren, que quizás no sea muy conocida entre los viajeros en España, pero que es sin duda uno de los destinos más apasionantes que se pueden visitar en toda Europa, tanto por la población en sí como por la forma de llegar a ella.
Enclavado en el idílico valle de Lauterbrunnen, este pueblo de unos 450 habitantes no solo es todo un remanso de paz y una estampa digna de una obra pictórica de museo, sino que además es el acceso a él es muy singular: solo es posible conocer su casco urbano montándose en un increíble teleférico que sortea las imponentes cumbres alpinas y que avanza a centenares de metros de altura sobre los bucólicos parajes suizos, lo que hace de la localidad un lugar todavía más especial.
Mürren, un tesoro difícil de descubrir en los Alpes de Suiza
El casco urbano de Mürren aúna todos los tópicos que cabrían esperar de las localidades de los Alpes suizos, con cabañas de madera flanqueando las calles del pueblo y con pequeñas tiendas y establecimientos que añaden todavía más encanto a esta villa que nació como una comunidad de granjeros. El creciente sector turístico (hay más camas en hoteles que vecinos) convirtió a este pueblo en un destino muy cotizado, por lo que poco a poco se fue expandiendo hasta alcanzar su tamaño actual.
Esta aldea suiza es la más alta del cantón de Berna, ya que se enclava a unos 1.650 metros sobre el nivel del mar entre tres de las montañas más famosas de la cordillera, el Eiger, el Jungfrau y el Mönch. Desde hace más de un siglo, Mürren se ha convertido en un centro de peregrinación para los amantes del esquí, que copan las callejuelas locales en los meses de invierno y dan un impulso vital a la población mientras dan rienda suelta a su pasión.
El teleférico para llegar a Mürren
El valle en el que se encuentra Mürren es de una belleza impresionante, con extensos prados, imponentes montañas y espectaculares cascadas conformando una estampa de cuento de hadas, pero la propia orografía de la región hace que el acceso al pueblo sea muy complicado. Al principio, los habitantes bajaban a poblaciones cercanas montados en el ganado, aunque a finales del siglo XIX se inauguró un ferrocarril de vía estrecha, y ya en 1965 abrió un teleférico que facilitó mucho la vida a los vecinos.
El teleférico actual, conocido como Schilthornbahn, está considerado el más empinado de todo el planeta, ya que salva una distancia vertical de 775 metros. Es la única manera de llegar a esta localidad, aunque el viaje sin duda merece la pena, ya que mirando por los ventanales de las cabinas se tienen unas vistas panorámicas tan espectaculares que se quedan grabadas para siempre en la memoria.