Cómo ahorrar en tus viajes este 2026 y sacar el máximo partido a tu dinero

Viajar sigue siendo un placer irrenunciable para muchos, aunque hacerlo sin gastar mucho dinero parece ser cada vez más complicado. Conseguir ahorrar lo máximo posible, sin renunciar a la experiencia, se convierte en la prioridad de los turistas y para ello hay que tomar buenas decisiones desde el principio. Elegir adecuadamente el destino, las fechas, el alojamiento o incluso la forma de comer puede marcar la diferencia entre un viaje caro y otro en el que no solo gastemos menos, sino mejor.

Elegir bien el destino: no siempre el vuelo más barato es la mejor opción

Lo primero es lo primero. El ahorro empieza en la elección del destino, en decantarnos por ese lugar donde cada euro nos rinda más. Por ejemplo, podemos encontrar un vuelo muy barato a Suiza, pero después el coste diario (comida, transporte, atracciones…) disparará nuestro presupuesto por las nubes. De manera contraria, conseguiremos ahorrar si elegimos un país donde alojarse, comer fuera y moverse cueste poco, aunque el precio del billete sea más caro.

Ojo con las aerolíneas low cost

Las aerolíneas de bajo coste son la opción más atrayente para los viajeros con presupuestos bajos, y si realmente nuestra escapada va a ser low cost, vale la pena echarles un vistazo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas compañías aéreas no incluyen servicios que sí prestan las convencionales, principalmente en lo relativo al equipaje. De esta manera, si queremos añadir alguna maleta a nuestro billete, acabaremos pagando más, al igual que si queremos ir sentados junto a nuestro acompañante durante el vuelo.

No solo existe el avión

Para escapadas a destinos no muy lejanos o bien para movernos por el interior de un país, a veces nos olvidamos de que existen otras opciones más allá del avión. Aunque nuestro primer impulso sea buscar vuelos baratos, también podemos tantear otros transportes como trenes o autobuses. Estos, en su modalidad nocturna, nos harán ahorrar además una noche de hotel, llegando a nuestro destino a primera hora.

También es buena idea combinar el avión con otro medio. Por ejemplo, si los vuelos a Viena son caros, podemos buscar otros más económicos a Bratislava y cubrir la distancia hasta la capital austriaca con un trayecto en tren de menos de una hora. No solo ahorraremos dinero, sino que podremos visitar dos destinos en un solo viaje.

Intenta evitar las fechas clave

Está claro que viajar en pleno verano, en Navidad y en Semana Santa será más caro que en cualquier otro momento. Pero más allá de esas fechas, también se concentra la demanda y suben los precios en días alrededor de festivos y grandes acontecimientos (conciertos, eventos deportivos, festivales…), de modo que es recomendable viajar justo antes o después de esos momentos para reducir así el coste de vuelos y alojamientos.

Y eso no es todo, los días de la semana también influyen. Por ejemplo, volar un martes o un miércoles suele ser más barato que hacerlo en viernes. Igual que el alojamiento tiende a ser más económico entre semana que durante los sábados y domingos. Un cambio mínimo, de tan solo un día, puede suponer un gran ahorro.

Come como los locales

La comida es uno de los gastos que no podremos quitarnos en un viaje, peor lo que sí podemos conseguir es no caer en las típicas tourist traps, en esos restaurantes pensados por y para turistas con precios excesivamente altos y una calidad no siempre buena. Los encontraremos sobre todo en zonas muy visitadas, por ello la mejor opción es alejarse aunque sea un poco de los puntos más saturados de la ciudad y buscar los restaurantes donde realmente comen los locales. No solo disfrutaremos de una experiencia gastronómica más auténtica, sino que ahorraremos mucho dinero.

Además, comer en un restaurante no siempre es la única opción. Si buscamos algo más económico, también podemos ir a algún mercado con puestos de comida más sencilla e informal o incluso pasarnos por un supermercado y, por ejemplo, coger una ensalada, hacernos un bocadillo o probar los platos preparados.

Un hotel bien conectado

Ese hotel con unas vistas de ensueño a la ciudad o con un jacuzzi en plena habitación puede ser de lo más apetecible, pero cuando se trata de un viaje en el que vamos a pasar todo el tiempo explorando el destino, el alojamiento solo nos sirve para dormir. Sin renunciar a una comodidad básica, podemos alejarnos de los hoteles céntricos, que suelen ser los más caros, y ampliar nuestra búsqueda a barrios periféricos. Lo importante es que esté bien conectados con transporte público, de modo que no perderemos ni mucho tiempo ni mucho dinero.